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1 de Marzo de 2017
Biología marina

El ojo de las profundidades

Un innovador microscopio que permite estudiar el lecho marino está revelando la lucha a vida o muerte que libran los minúsculos pólipos coralinos.

Imagen microscópica que revela los pólipos del coral Stylophora (racimos de tentáculos blancos), de un milímetro de ancho. [CORTESÍA DEL LABORATORIO DE JULES JAFFE DEL INSTITUTO SCRIPPS DE OCEANOGRAFÍA, UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA, SAN DIEGO]

En 2015, un equipo científico presenció bajo las aguas del océano Pacífico la lenta pero inexorable danza de la muerte como nunca antes se había visto.

Andrew D. Mullen, estudiante graduado que trabaja con el oceanógrafo Jules Jaffe, del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, estaba inspeccionando un arrecife coralino moribundo próximo a la isla hawaiana de Maui. El arrecife acababa de sufrir el «blanqueo»: las algas simbiontes que viven en cada uno de los diminutos pólipos coralinos no resisten el calor y el coral las expulsa.

Los pólipos palidecen y quedan debilitados, pero vivos. Entonces se cierne sobre ellos la ruina, en forma de filamentos verdes de algas invasoras que vagan a la deriva y se asientan sobre las crestas calcáreas entre los pólipos. Nunca se había observado en condiciones naturales cómo las algas ocupan los intersticios y, con el paso de los meses, se multiplican hasta recubrir los pólipos. Ante ese crecimiento desmedido, el coral no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir. Queda cubierto de verdín y muere sin remedio. Toda esa lucha a vida o muerte ocurre en un escenario minúsculo. Cada pólipo tiene alrededor de un milímetro de ancho. Los filamentos de las algas invasoras alcanzan hasta la doceava parte de un milímetro (el grosor de un cabello humano) y las algas simbiontes expulsadas por los corales son unas diez veces mayores. Los investigadores pudieron ver a todos los protagonistas a través de un nuevo tipo de microscopio instalado en una carcasa estanca: el Microscopio Subacuático para la Observación del Bentos, el primer instrumento óptico lo bastante potente como para captar instantáneas microscópicas de la comunidad viviente que tapiza el fondo del mar.

Hasta ahora, Jaffe y otros científicos marinos habían podido observar de cerca los pólipos coralinos, pero solo en el laboratorio. Las condiciones del lecho marino son demasiado tenebrosas y hostiles para que los microscopios clásicos puedan captar imágenes nítidas. Mullen optó por montar varios ledes alrededor del aparato y, para mantener la nitidez de los objetos, instaló lentes con enfoque electrorregulable, provistas de un polímero flexible que se curva o se aplana con rapidez, como el cristalino del ojo.

La lente no solo ha revelado la muerte, sino también las estrategias de supervivencia. Jaffe y Mullen han presenciado, asimismo, la pugna entre los corales por el espacio, en la que uno acaba devorando al otro. Ello no ocurre, empero, cuando ambos pertenecen a la misma especie, lo cual indica que reconocen de algún modo a sus congéneres. No se sabe cómo sucede, pero con esta nueva visión recién adquirida, sin duda los científicos lo descubrirán.

[El artículo completo (PDF) incluye un reportaje de 2 páginas con una infografía del microscopio subacuático e imágenes de corales obtenidas con él.]

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