Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Noviembre 2011Nº 422

Ciudades sostenibles

Rehabilitar la ciudad

Mediante la modernización de edificios y la aplicación de técnicas avanzadas se puede reducir la contaminación y mejorar la vida urbana.
Menear
Dongtan iba a ser una ciudad ecológica modelo. Cientos de planos, mapas y gráficos documentaban este último paraíso urbano, exponente de la técnica más avanzada, en la isla china de Chongming, en la desembocadura del Yangtsé. Los edificios, de alto rendimiento energético, se construirían próximos entre sí para favorecer los desplazamientos a pie, y solo se permitiría el uso de coches de propulsión eléctrica o de hidrógeno. Los alimentos vendrían de granjas ecológicas cercanas; los vientos marinos y la combustión de la cáscara de arroz, cultivo básico en China, asegurarían el suministro energético de la ciudad. Los canales y lagunas de los alrededores compondrían un paisaje relajante para los humanos y un descanso duradero para las aves migratorias.
Pese a perspectivas tan ambiciosas, la ciudad-isla de Dongtan sigue sin construirse, y no está claro si el Gobierno chino ha abandonado definitivamente el proyecto. Se preveía haberlo terminado para 2010, pero solo llegó a construirse un túnel y un puente entre Chongming y el continente en 2009. Es uno de los numerosos proyectos de ecociudades que han fracasado en el mundo, muchos de ellos a causa de su elevado coste. Sin embargo, aunque todos se hubiesen llevado a cabo, su efecto sobre el consumo energético global y las emisiones de gases habría resultado mínimo, dado que la inmensa mayoría de los urbanitas seguiría viviendo en las ciudades actuales. No cabe confiar por tanto en que las nuevas construcciones resuelvan, mediante procesos ecológicamente sanos, todas las exigencias de alimentación, alojamiento y transporte que plantea la población urbana. Hay que buscar otras soluciones.

Puede conseguir el artículo en: