Carcinógenos en el humo "de tercera mano"

Cualquier persona que entre en la vivienda de un fumador sabe que las huellas del tabaco no desaparecen cuando se apaga el cigarrillo. ¿Constituye un riesgo para la salud ese humo de tercera mano?
Nick Veasey/Getty Images
Cualquier persona que entre en la vivienda de un fumador sabe que las huellas del tabaco no desaparecen cuando se apaga el cigarrillo. ¿Constituye un riesgo para la salud ese humo de tercera mano? Los investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence en Berkeley han encontrado que el humo de los cigarrillos no se limita a posarse de forma inerte sobre las superficies. En lugar de ello, los restos de nicotina reaccionan con vapores de ácido nitroso, un compuesto bastante común en nuestro entorno que es emitido por electrodomésticos alimentados por gas, vehículos y otras fuentes. Esa reacción produce nitrosaminas específicas del tabaco (NAET), unas sustancias carcinógenas.
El humo de segunda mano ya contiene NAET, pero la presencia de ácido nitroso en el entorno puede hacer que su concentración aumente rápidamente en las horas posteriores al momento en que se fumó. Y, puesto que la nicotina permanece en las superficies durante semanas o meses, esta modalidad de exposición a sus efectos nocivos podría ser incluso más persistente que el humo de primera o segunda mano, ya que las NAET se inhalan, se ingieren y se absorben a través de la piel. Es probable que los niños constituyan la población más vulnerable al humo de tercera mano, al igual que sucede con el humo de segunda mano. Los resultados, publicados en línea en el número del 8 de febrero de Proceedings of the National Academy of Sciences USA, son todavía preliminares. Deberán realizarse investigaciones adicionales para determinar la toxicidad del humo de tercera mano.

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