Tan rápido, tan alto, tan fuerte

La diversidad de las marcas de atletismo es sólo aparente. Muchas de ellas resultan de la potencia bien aprovechada de un único músculo: el cuádriceps, tal como lo confirman las cifras de las plusmarcas.
BRUNO VACARO
Cien metros en diez segundos, saltos con pértiga de seis metros, nueve metros en salto de longitud, etcétera. Los atletas del sprint y del salto nos sorprenden. ¡Y además unos halterófilos que levantan dos veces su peso! Sin embargo, tras esa diversidad de cifras y disciplinas deportivas se esconde un denominador común: el cuádriceps. Este músculo, situado en la cara anterior del muslo, es el más potente de nuestro organismo y determina nuestras prestaciones óptimas durante los esfuerzos breves e intensos.
¿Cómo evaluar la energía que puede desarrollar el cuádriceps? Dejemos de lado los deportes que solicitan de forma simultánea a una gran variedad de músculos y centrémonos en la halterofilia. Uno de los dos movimientos de esta disciplina es la arrancada: el atleta se halla inicialmente en cuclillas y con los brazos bien extendidos, se endereza y luego desciende antes de levantarse enseguida.

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