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1 de Enero de 2005
Política internacional

Brechas en la defensa antimisil

Es dudosa la eficacia del sistema defensivo antimisiles desplegado por los Estados Unidos.
La Agencia de Defensa Antimisil (MDA, “Missile Defense Agency”) del Pentágono ha instalado en los últimos meses seis cohetes interceptores —diseñados para alcanzar misiles balísticos en pleno vuelo— en silos emplazados en Fort Greely (Alaska). En el momento en que se cerraba este número, se acababa de instalar otro en la base aérea de Vandenberg (California). Está previsto que para finales de 2005 se hayan desplegado algunos misiles más en ambos lugares. [El 15 de diciembre, una prueba de este sistema de intercepción fracasó. Se desconoce aún cómo afectará a los planes.] En el transcurso de los próximos años, la MDA pretende reforzar ese rudimentario sistema de defensa en pleno vuelo con más interceptores, radares avanzados y satélites de vigilancia. Tal despliegue pretende contrarrestar la amenaza de ataques con armas nucleares o biológicas lanzadas mediante misiles balísticos intercontinentales (ICBM) por algún enemigo potencial (Corea del Norte o Irán).
Pero, pese a los más de 80.000 millones de dólares invertidos en el escudo antimisil estadounidense desde 1985, este sistema no podrá ofrecer una defensa sólida durante muchos años, si es que lo consigue algún día. Las presiones políticas por afirmar la seguridad de EE.UU. frente al ataque de un enemigo potencial han desembocado en un sistema de defensa incapaz de responder ni siquiera a las amenazas más inmediatas, procedentes de las potencias misilísticas emergentes. El sistema de ataque en pleno vuelo de la MDA está construido para interceptar misiles de largo alcance disparados a miles de kilómetros de EE.UU., pero nada puede hacer para detener un misil de corto o medio alcance lanzado desde un barco frente a las costas estadounidenses. Lo que es más, es probable que dichos cohetes interceptores no resulten eficaces ni siquiera contra los misiles de largo alcance, puesto que el enemigo podría fácilmente equipar sus ICBM con sencillas contramedidas, harto efectivas para burlar el actual sistema de defensa.

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