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Actualidad científica

  • 17/10/2018 - astronomía

    Pero ¿cómo se forman realmente los planetas?

    Como un coche que pesa el doble que el acero con que lo hicieron, los exoplanetas tienen una masa mucho mayor que el material del que surgen. Este nuevo hallazgo pone en entredicho las teorías de la formación planetaria.

  • 17/10/2018 - Comportamiento

    Por qué vivir en pareja engorda

    Los hábitos comunes que se adquieren durante la convivencia son los responsables del aumento de peso.

  • 16/10/2018 - astronomía

    Grandes penitentes de Europa

    Recuerdan a los nazarenos de una procesión, con sus ropas blancas y sus capirotes. Son unas agudas cuchillas de hielo que se juntan a cientos en neveros o campos de hielo. Y no las hay solo en la Tierra.

  • 16/10/2018 - Nutrición

    Aquello que comemos puede afectar a nuestros bisnietos

    En ratones, la sobrealimentación de los progenitores promovería la aparición de conductas de drogadicción e induciría cambios metabólicos característicos de la obesidad en sus descendientes. Los efectos se observarían a lo largo de tres generaciones.

  • 15/10/2018 - Astronomía

    El telescopio Hubble deja de tomar datos tras un fallo mecánico

    Un problema en uno de los giroscopios ha obligado a suspender temporalmente las operaciones del veterano observatorio espacial.

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  • Investigación y Ciencia
  • Enero 2005Nº 340

Física

Computación en agujeros negros

Conforme al espíritu de nuestro tiempo, cabe interpretar las leyes de la física como programas informáticos, y el universo, como un colosal ordenador.

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¿En qué se diferencian una computadora y un agujero negro? No se trata del principio de algún chiste, sino de uno de los problemas más profundos de la física actual. Para casi todos, un ordenador es un artilugio especializado, se trate de una caja puesta sobre una mesa de oficina o de un chip del tamaño de una uña incrustado en una cafetera. Para un físico, en cambio, no hay sistema físico que no sea una computadora. Las rocas, las bombas atómicas o las galaxias no ejecutan Linux, pero no por ello dejan de registrar y procesar información. Cada electrón, cada fotón o cualquier partícula elemental almacena bits de datos; cada vez que dos de esas partículas interaccionan, los bits se transforman. La existencia física y el contenido de información están inextricablemente ligados; o, según el dicho de John Wheeler, de la Universidad de Princeton: It from bit. De la información, de los bits, sale cada “eso” que haya en el mundo.

Los agujeros negros podrían parecer la excepción de la regla de que todo computa. No hay dificultad en introducirles información, pero según la teoría de la relatividad general de Einstein, es imposible extraérsela. El agujero negro asimila la materia que recibe; el detalle de su composición se pierde sin remedio. Hace unos treinta años, Stephen Hawking, de la Universidad de Cambridge, demostró que, cuando se tomaban en consideración los aspectos cuánticos, los agujeros negros debían emitir como una brasa. Según el análisis de Hawking, la radiación saliente del agujero negro es aleatoria: no transporta información relativa a lo que haya entrado en él. Si un elefante cayera en el agujero, de éste saldría energía por valor de un elefante, pero convertida en un revoltijo tal que no valdría, ni siquiera en teoría, para recrear el animal.

Esta aparente pérdida de información plantea todo un enigma, porque en las leyes de la mecánica cuántica la información se conserva. Por tal motivo, otros científicos, entre ellos Leonard Susskind, de la Universidad Stanford, John Preskill, del Instituto de Tecnología de California, y Gerard 't Hooft, de la Universidad de Utrecht, han aducido que la radiación de un agujero negro no es, en realidad, aleatoria, sino que consiste en una forma procesada de la materia que cae en él [véase "Los agujeros negros y la paradoja de la información" por Leonard Susskind; INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, junio de 1997]. El verano pasado, Hawking se avino a este punto de vista: también los agujeros negros computan.

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