Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Evolución del sistema periódico

Desde sus orígenes, hace unos 200 años, la tabla periódica se ha convertido en una herramienta indispensable para la química moderna.

La tabla periódica tridimensional transforma la tabla periódica tradicional en una estructura de capas. Las columnas verticales, que en la tabla tradicional corresponden a un grupo o familia de elementos, descienden a lo largo del núcleo central de esta estructura (por ejemplo, H, Li, Na, etcétera), así como a través de las diferentes capas. Los elementos que se hallan uno por encima del otro, como He, Ne, Ar... pertenecen al mismo grupo y tienen propiedades químicas similares. Las filas horizontales, o períodos, de la tabla tradicional se corresponden con las múltiples capas de la tabla tridimensional. Esta versión pone de relieve el crecimiento regular y la simetría del tamaño de los períodos, una característica química fundamental que la mecánica cuántica no ha explicado aún de forma satisfactoria. [DAN WAGNER]

La tabla periódica es uno de los símbolos emblemáticos de la ciencia, un documento que compendia buena parte de nuestros conocimientos sobre química. No falta su estampa, cualquiera que sea la versión de la misma, en los laboratorios y aulas de química del mundo. Ninguna otra disciplina cuenta con algo parecido.

La historia del sistema periódico de clasificación de los elementos empezó hace más de doscientos años. Desde entonces, se ha cuestionado, modificado y mejorado la tabla conforme la ciencia avanzaba y se descubrían nuevos elementos [véase «La síntesis de los elementos superpesados», de Peter Armbruster, en este mismo número].

Mas, pese a los profundos cambios operados en la ciencia de los últimos cien años (léase el desarrollo de las teorías de la relatividad y la mecánica cuántica), la estructura básica del sistema periódico no ha sufrido ninguna transformación radical. Cada vez que un nuevo hallazgo parecía cuestionar sus fundamentos teóricos, se acabó por incorporar los resultados manteniendo intacta su estructura fundamental. La tabla periódica destaca por sus raíces históricas no menos que por su interés actual.

El calificativo «periódica» aplicado a la tabla refleja la agrupación, a intervalos regulares, de las propiedades químicas de los elementos. Si no fuera por este eficaz resumen, los alumnos tendrían que aprender las propiedades de los 112 elementos conocidos. Merced a ese guión, los químicos solo deben dominar las propiedades de unos cuantos elementos típicos, pues el resto pertenece a uno de los grupos o familias que presentan propiedades químicas similares. (En la tabla periódica moderna, cada grupo o familia se corresponde con una columna vertical.)

El descubrimiento del sistema periódico de clasificación de los elementos no es fruto de un momento de inspiración de un individuo, sino que culmina una serie de desarrollos científicos. Ello no obsta para que los historiadores fechen el nacimien­to de la tabla periódica moderna el 17 de febrero de 1869, día en que Dimitri Ivanovich Mendeléiev terminó la primera de sus numerosas tablas. Constaba de 63 elementos, ordenados según su peso atómico creciente, pero dejaba espacios libres para elementos no descubiertos, prediciendo su peso atómico.

Antes de Mendeléiev, otros habían elaborado algún tipo de sistema para ordenar y describir los elementos. En 1787, Antoine Lavoisier, junto con Antoine Fourcroy, Louis-Bernard Guyton de Morveau y Claude-Louis Ber­thollet, ordenó en una lista los 33 ele­mentos conocidos por entonces. Ese tipo de listas eran meras represen­taciones unidimensionales, mientras que la principal virtud de la tabla moderna radica en la presentación bidimensional, o aun tridimensional, de los elementos (conocidos o predichos por descubrir), en un sistema lógico de filas y columnas que guardan un orden preciso.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.