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1 de Julio de 1997
Química física

La síntesis de los elementos superpesados

Ciertos efectos observados en la estructura de los núcleos, junto con una técnica experimental de primera línea, han posibilitado producir los elementos de números atómicos 107 al 112.

El año 1896 se produjo un cambio radical en la estructura de conocimiento de la física. An­toine Henri Becquerel (1852-1908), profesor del Museo Nacional de His­toria Natural de París, observó hacia finales de febrero de aquel año que las sales de uranio emitían una radiación que era capaz de velar las placas fotográficas y de atravesar incluso hojas metálicas. Ese descubrimiento de la radiactividad en sustancias naturales fue el origen de una nueva rama del conocimiento: la física nuclear.

Conviene recordar que hubo que esperar hasta mediados del siglo pasado para que se llegase al convencimiento de que la materia está formada por componentes diminutos, los átomos y las moléculas. Los átomos (del griego atomos, que significa indivisible) de los elementos químicos debían poseer además unas dimensiones y una masa fijas, para que no les afectasen las transiciones químicas. El descubrimiento de Becquerel originó un enorme número de trabajos de investigación, en los que quedó patente que los átomos no siempre son indivisibles, sino que por el contrario se descomponen a veces en unidades más pequeñas.

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