Bases moleculares del tétanos y del botulismo

Las neurotoxinas responsables de estos dos síndromes son proteasas específicas que penetran en el interior de las neuronas y bloquean la liberación de neurotransmisores, provocando las típicas parálisis.
El tétanos y el botulismo son síndromes neuroparalíticos debidos a intoxicaciones con neurotoxinas proteicas producidas por bacterias anaerobias.
Sus síntomas, característicos y llamativos, han propiciado que el tétanos se conozca desde los albores de la medicina. El término procede del griego "tetanos", que significa "contracción". La enfermedad, descrita ya por Hipócrates hace veinticuatro siglos, se manifiesta a través de una contraccción muscular espasmódica y generalizada (parálisis espástica). Comienza en la musculatura facial y del cuello, para extenderse luego por la musculatura de la columna vertebral, del abdomen y de las articulaciones. La contracción de los músculos maseteros, que impide la separación de las mandíbulas, y la de los músculos mímicos originan trismus y risus sardonicus, dos aspectos distintivos del tétanos. El enfermo presenta disnea, sudoración copiosa e hipertermia. Pese al empleo de las modernas técnicas de reanimación, la enfermedad suele tener un desenlace fatal por colapso cardíaco e insuficiencia respiratoria. Incluso en el caso de que el paciente supere la fase aguda, acostumbran observarse secuelas y daños neurológicos permanentes. No suele darse en forma local, pero, si lo hace, la parálisis espástica se limita a una parte del organismo.

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