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  • Investigación y Ciencia
  • Enero 1996Nº 232

Historia de la ciencia

El descubrimiento de los rayos X

En 1895 Wilhelm Röntgen obtenía, por azar, las primeras imágenes de rayos X. Desde entonces no ha dejado de crecer el número de aplicaciones, de la medicina a la ingeniería.

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Para que acudiese a cenar, su mujer tuvo que mandar varias veces a la criada al laboratorio. En la mesa, Wilhelm Conrad Röntgen, director del departamento de física de la Universidad de Würzburg, estuvo distraído, comió poco y habló menos. En cuanto terminó, volvió al trabajo. Era el 8 de noviembre de 1895, viernes. Llevaba meses investigando las características de los rayos catódicos, que otros identificarían después con los electrones.

Sabía que esos rayos, que en un tubo de vacío especial cargado con electricidad de alto voltaje se producían copiosamente, sólo atravesaban unos cuantos centímetros de aire. Por ello se quedó perplejo cuando aquella noche, antes de cenar, vio una imagen vacilante tan lejos del tubo que no podían haberla causado los rayos catódicos, aunque sólo aparecía cuando estaban presentes.

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