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1 de Enero de 1996
Psicología

La ciencia del malabarismo

El estudio de la destreza en el lanzamiento y recogida de bolas y aros permite calar en la coordinación en los humanos, en la robótica y en la matemática.
Para rematar una entrega de municiones, un artificiero de 73 kilos tiene que cruzar un puente muy endeble que salva a gran altura una profunda garganta. El puente sólo puede soportar 75 kilos. El problema es que el artificiero ha de llevar tres granadas de artillería de un kilo de peso cada una, y sólo tiene tiempo para cruzar el puente una vez. La solución habitual de este viejo rompecabezas es que el artillero cruzó el puente haciendo malabarismos con las granadas. La verdad es que los malabarismos de nada hubieran servido; al atrapar una granada lanzada al aire, la fuerza ejercida sobre el puente excedería del límite máximo. El artificiero acabaría en el fondo de la garganta.
Aunque no resulten prácticos en este caso, lo cierto es que los malabarismos tienen aplicaciones ajenas a la afición personal o al mundo del espectáculo. Son de complejidad suficiente para poseer propiedades interesantes, a la vez que lo bastante simples para consentir la modelización de tales propiedades. Proporciona, pues, un contexto en el cual examinar otros campos más complejos. Tres han sido, en particular, los que se han beneficiado.

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