Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

¿Es inevitable la desigualdad?

Un nuevo método desarrollado por físicos y matemáticos describe la distribución de la riqueza en las economías modernas con una precisión sin precedentes.

HANNA BARCZUK

En síntesis

La desigualdad en la distribución de la riqueza está aumentando a un ritmo alarmante en muchos países. Un sencillo modelo desarrollado por físicos y matemáticos ha logrado reproducir este fenómeno con una precisión inusitada.

Varios modelos matemáticos de transacciones económicas presentan características propias de los materiales ferromagnéticos y otros sistemas físicos complejos, como las transiciones de fase, la ruptura de simetría y la dualidad.

Los modelos muestran que el resultado natural de una economía de libre mercado es una oligarquía absoluta, con toda la riqueza en manos de una única persona. Esta tendencia solo puede corregirse mediante mecanismos de redistribución.

La desigualdad en la distribución de la riqueza está aumentando a un ritmo alarmante en países tan diversos como EE.UU., Rusia, India y Brasil. Según el banco Credit Suisse, entre la crisis financiera de 2008 y el año 2018, la fracción de la riqueza de los hogares acaparada por el 1 por ciento más rico de la población mundial pasó del 42,5 al 47,2 por ciento. En otras palabras: en 2010, 388 individuos eran tan ricos como la mitad más pobre de la población mundial (unos 3500 millones de personas). Hoy ese número es 26, de acuerdo con los cálculos de Oxfam. Las estadísticas de casi todas las naciones que miden la riqueza de las familias indican que está cada vez más concentrada.

Aunque el origen de la desigualdad sigue siendo objeto de acalorados debates, una técnica desarrollada por físicos y matemáticos, entre ellos mi grupo de la Universidad Tufts, indica que podría residir en una peculiaridad aritmética muy conocida. Dicho método emplea modelos de distribución de la riqueza «basados en agentes». Estos comienzan con una transacción entre dos agentes o actores, cada uno de los cuales trata de optimizar sus resultados económicos. En el mundo moderno, nada podría parecer más justo o natural que dos personas que deciden intercambiar bienes, acuerdan un precio y se dan un apretón de manos. La aparente estabilidad del sistema económico que surge de este equilibrio entre la oferta y la demanda de actores individuales se percibe como una de las cumbres del pensamiento ilustrado, hasta tal punto que mucha gente ha llegado a confundir el libre mercado con la propia noción de libertad. Sin embargo, nuestros modelos matemáticos engañosamente simples y basados en transacciones voluntarias sugieren que es hora de reexaminar seriamente esa idea.

En particular, el modelo «afín» de riqueza (llamado así por sus propiedades matemáticas) describe la distribución de la riqueza de los hogares en diversos países desarrollados con una precisión exquisita, al tiempo que revela una asimetría sutil que hace que la riqueza tienda a concentrarse. Creemos que este método puramente analítico, semejante a una radiografía que no se usa tanto para representar el caos del mundo real como para revelar la estructura subyacente, proporciona una profunda comprensión de las fuerzas que impulsan el aumento actual de la pobreza y la desigualdad.

Oligarquía

En 1986, el sociólogo John Angle describió por primera vez el movimiento y la distribución de la riqueza como el resultado de las transacciones por parejas entre una colección de «agentes económicos», ya sean individuos, familias, empresas, fondos u otras entidades. Para el cambio de siglo, dos grupos de físicos (por un lado Slava Ispolatov, Pavel L. Krapivsky y Sidney Redner, que por entonces trabajaban en la Universidad de Boston; y por el otro Adrian Dra˘gulescu, ahora en la compañía energética Constellation, y Victor Yakovenko, de la Universidad de Maryland) habían demostrado que los modelos basados en agentes pueden analizarse con las herramientas de la física estadística, lo que permitió comprender mucho mejor su comportamiento. En muchos de esos modelos la riqueza se mueve inexorablemente de un agente a otro, incluso si se basan en intercambios justos entre actores iguales. En 2002, Anirban Chakraborti, por entonces en el Instituto Saha de Física Nuclear de Calcuta, introdujo lo que se ha popularizado como el «modelo de la venta de segunda mano» (yard-sale model), llamado así porque comparte ciertas características con las transacciones económicas reales entre dos personas. Las simulaciones numéricas de Chakraborti demostraron que su modelo conduce de manera inevitable a la concentración de la riqueza y a la formación de una oligarquía.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.