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  • Octubre 2011Nº 421
Historia de la ciencia

Historia de la ciencia

El alce de Jefferson

Thomas Jefferson libró una segunda revolución al combatir la imagen que habían creado los naturalistas europeos de una América degenerada.
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Aunque a Thomas Jefferson se le conoce sobre todo por haber elegido las palabras que justificaban la independencia de EE.UU., este político y estadista fue también científico. Tal combinación lo llevó a dedicar gran cantidad de tiempo y energía a desacreditar una idea extendida en Europa: que América era un lugar degenerado. Una degeneración se evidenciaba, supuestamente, en la debilidad y el raquitismo de su flora, su fauna y su gente.
Los esfuerzos de Jefferson por ilustrar la total igualdad biológica entre el Nuevo y el Viejo Mundo iban más allá del simple orgullo por el continente patrio; él y otros fundadores creían necesario refutar esa idea para garantizar el desarrollo y la prosperidad de su nuevo país. La cruzada antidegeneración tuvo la suficiente importancia como para que el senador por Nueva York, Samuel Latham Mitchill, en un panegírico a Jefferson durante su funeral en 1826, la comparara con una segunda proclamación de independencia.

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