Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 2011Nº 421
Apuntes

Astronomía

Gratuito

La eterna juventud de las estrellas

Al igual que a tanta gente, a algunas estrellas no les agrada revelar su edad: a menudo, las estrellas viejas aparentan menos edad de la que en realidad tienen.
Menear
Al igual que a tanta gente, a algunas estrellas no les agrada revelar su edad: a menudo, las estrellas viejas aparentan menos edad de la que en realidad tienen. Esto supone un inconveniente para quienes buscan exoplanetas habitables, ya que existe una correlación entre la edad de una estrella y las formas de vida que podrían darse en sus inmediaciones.
«Sabemos que si la estrella y el planeta tienen unos mil millones de años de antigüedad, solo puede existir vida microbiana primitiva», explicaba SØren Meibom, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsoniano, durante un congreso de la Sociedad Astronómica Americana celebrado en Boston el pasado mayo. «¿Tiene 4600 millones de años? Entonces podríamos estar ante un planeta rebosante de vida compleja e inteligente.»
Pero las estrellas no solo no vienen con certificado de nacimiento, sino que, además, muchas de sus características visibles permanecen invariables a lo largo de la mayor parte de su vida. Sin embargo, existe una propiedad que sí se muestra sensible a la edad del astro: a medida que este envejece, disminuye la velocidad de rotación sobre su propio eje. Según Meibom, es posible emplear dicha magnitud como un reloj para medir la edad estelar.
El problema reside en que alguien debe dibujar los números sobre la esfera de ese reloj. Los investigadores ya han identificado una relación entre la velocidad de rotación y la edad en el caso de estrellas muy jóvenes. Ahora, Meibom y sus colaboradores se encuentran estudiando el caso de los astros de mayor edad. Si consiguen descifrarlo, será mucho más sencillo estimar la edad de una estrella... aun sin certificado de nacimiento.

Puede conseguir el artículo en: