Hace 50, 100 y 150 años

Recopilación de noticias publicadas en Scientific American.
Por Daniel C. Schlenoff

1918: El combate aéreo fue una novedad que se desarrolló en la Primera Guerra Mundial. Aquí dos aviones se enfrentan en los cielos. [SCIENTIFIC AMERICAN, vol. CXIX, n.o 10, 7 de septiembre de 1918]

1968
Láseres avanzados
«Existen ya centenares de máseres y láseres generadores de frecuencias que cubren casi todo el espectro electromagnético, desde la zona de las radiofrecuencias hasta el ultravioleta. Parece, desde luego, que no tardará mucho en ampliarse hasta la región de los rayosX la técnica de estimular emisiones. Mientras tanto, el desarrollo de los láseres de luz visible ya despierta gran entusiasmo. Conforme logramos potencias cada vez mayores, la luz láser va mostrando unos fenómenos no lineales extraordinarios al interactuar con la materia. Algunos de los láseres ahora en desarrollo en el laboratorio, como las versiones sintonizables y de picosegundos, nos ponen de manifiesto que los láseres han sido hasta hoy unos dispositivos más bien simples.

—Arthur Schawlow»

Schawlow compartió el premio Nobel de física en 1981 por su trabajo sobre la luz láser.

 

1918
Enfrentarse al mar
«Tras considerarlo durante casi 70 años, la población de los Países Bajos está a punto de iniciar el avenamiento de parte del Zuidersee al objeto de añadir 2100 kilómetros cuadrados a la actual superficie de tierra firme de Holanda. La presión de la guerra y la tarea de albergar a centenares de miles de refugiados han hecho que Holanda cobre consciencia de su escasez de terreno agrícola. Se necesitará un enorme dique de por lo menos 30 kilómetros de largo para confinar el Zuidersee, que a la vez sea lo bastante resistente ante los embates del mar del Norte en sus momentos más violentos. La máxima altura que se sepa que hayan alcanzado las olas en la costa del Zuidersee se dio en diciembre de 1883, cuando, a causa de un vendaval excepcionalmente intenso, estas ascendieron más de cinco metros por encima del nivel de una marea alta normal. La altura del dique sobre el nivel del mar en su extremo cercano al norte del país será de 5,4 metros.»


La guerra en el aire
«Velocidad, destreza en la ascensión y puntería son solo tres factores del combate aéreo. No es arriesgado afirmar que la habilidad en la maniobra es con mucho el más importante. El aviador que sepa todos los trucos de su oficio cuenta con las máximas probabilidades de vencer o escapar. Una pirueta muy usada en el frente es el picado ascendente seguido de un resbalamiento de cola. Cuando un aparato está siendo perseguido por otro que le dispara sin cesar, la maniobra habitual del primer piloto es tirar hacia atrás de la palanca de mando, enfilando la máquina hacia arriba hasta ponerla en vertical. Entonces, por un instante, la máquina “cuelga” de la hélice, para luego retroceder y recuperar finalmente la posición horizontal. Se situará así detrás de su oponente y la ventaja será suya.»

 

1868
Víctimas de la moda
«Las revistas médicas están llevando a cabo una poco convincente cruzada contra las botas de tacón alto y puntera estrecha hoy en boga. Esta moda debe de estar generando una rica cosecha para los callistas y es seguro que producirá unos mayores o menores grados de deformidad permanente. Cuando se eleva el talón, la pelvis y los huesos de la pierna, así como los de los pies, se fuerzan a una posición anómala; el efecto de tan antinatural tensión puede dar lugar a espinillas torcidas, piernas arqueadas, articulaciones de los dedos de los pies elefantinas y un andar de paso corto y torpe. Esperemos que, antes de que esos males se hayan multiplicado aún más, la veleidosa moda haya abandonado su causa y nos ofrezca algo más sensato y duradero que esos mortificadores de pies.»

Obsesión victoriana
«La idea de ser enterrado vivo llena de horror las mentes, y los relatos publicados a veces con la descripción de tales hechos han atraído siempre la atención de un público amante de las sensaciones fuertes. Hay numerosas, y en general, fiables pruebas para determinar si ha ocurrido la muerte antes del comienzo de la descomposición, pruebas que conoce la mayoría de la gente. Admitiendo que en casos sumamente raros sea posible que estas fallen, cuesta entender de qué modo el ataúd patentado del señor Vester sea una mejora. Consiste en un ataúd ordinario con un tubo en la cabecera, que contiene una escalera y una cuerda que permitirían a la persona resucitada acceder al aire libre, siempre que su vigor se lo permita, algo que consideramos dudoso en la mayoría de los casos. Se proclama que la invención resulta inestimable para personas enterradas en estado de trance.»

 

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