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1 de Agosto de 1998
Ecología

Acuicultura de camarones y ambiente

Un asesor de los productores de peneidos y un conservacionista presentan una receta para criar camarones de forma responsable.
En el Sudeste asiático, los estanques de camarones están po­blados por crías de vivero. Pero en Iberoamérica se prefieren las larvas capturadas en la naturaleza, porque se las supone más robustas y mejor adaptadas a los estanques. Puesto que el precio de la progenie salvaje puede duplicar o triplicar el de los camarones concebidos en viveros, un ejército de recolectores echa sus redes al mar para capturar jóvenes camarones y vendérselos a los acuicultores. No se sabe si la pesca de tantas larvas ha reducido las poblaciones de peneidos en la naturaleza. Pero en América Central algunos camaroneros (barcos arrastreros comerciales dedicados a la pesca del camarón) se quejan de la notable caída de sus capturas cuando la gente empezó a recolectar larvas en masa en los estuarios próximos.
Aunque la pesca de larvas de peneidos proporciona un puesto de trabajo a muchos lugareños, las redes de fina malla barren cuanto les sale al encuentro. Ese excedente no deseado, la llamada "subpesca", se ha convertido en un grave problema. Aunque no hay estadísticas confirmadas, se acepta que por cada joven camarón atrapado en la red mueren 100 individuos de otras especies.

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