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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 1990Nº 165

Fisiología

La información del cerebro al ojo

Un reloj circadiano ajusta la sensibilidad de los ojos de las cacerolas. El estudio del mecanismo implicado nos introduce en el conocimiento del control del cerebro sobre los órganos sensoriales de otros animales.

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Durante algún tiempo se pensó que las cacerolas (Limulus) tenían un ojo primitivo, simple, que había sido poco menos que "olvidado" por la evolución. En realidad, la evolución ha tratado bien a esos xifosuros. Los estudios anatómicos y fisiológicos están demostrando que este animal de 350 millones de años ha desarrollado un sistema visual complejo y refinado que incorpora mecanismos elegantes para adaptar su sensibilidad a los ciclos diarios de luz y oscuridad.

El hombre apenas ve de noche. El mundo de las cacerolas puede ser tan luminoso de noche como durante el día. La búsqueda de los mecanismos por los que Limulus logra semejante proeza ha contribuido al conocimiento de un fenómeno fascinante. El cerebro y sus órganos sensoriales no se limitan a ser receptores pasivos de información del mundo exterior; antes bien, el cerebro controla activamente esos órganos para optimizar la información que recibe.

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