La farga catalana

Procedimiento directo de obtención de hierro y acero bajo en carbono, de origen catalán, que gozó de difusión mundial hasta el siglo pasado.

Desde el 1500 a. de J. C., el hierro viene siendo el metal más utilizado. El acero es una aleación base hierro con 2 por ciento de carbono, como máximo. En España se producen unos doce millones de toneladas anuales de acero. El procedimiento convencional de obtención del acero consiste en mezclar los minerales oxidados de hierro (menas) con carbón de coque en un horno de cuba de grandes dimensiones: horno alto. Al introducir aire caliente en dicho horno tiene lugar la combustión del carbón y la formación del monóxido de carbono, que, en contacto con la mena, produce la reducción: conversión de los óxidos metálicos en hierro y del monóxido de carbono en dióxido. El producto metálico resultatnte del horno alto es una aleación de base hierro, denominada arrabio, que contiene carbono, silicio, fósforo y azufre. El arrabio sirve para alimentar los convertidores de las acerías, donde disminuye su contenido en carbono, en silicio y en fósforo, y se convierte en acero. La descarburación total del arrabio conduce a la obtención del hierro.

El procedimiento descrito para la fabricación del hierro constituye un método indirecto, pues la obtención del hierro implica la obtención previa del arrabio. Actualmente se están poniendo a punto gran cantidad de procedimientos directos. Consisten éstos en la obtención de esponja de hierro o prereducidos a partir de las menas trituradas, que se reducen mediante distintos hidrocarburos. Así, se fabrica directamente hierro más o menos puro, que, junto con la chatarra de hierro, se introduce en hornos calentados mediante el arco eléctrico que salta entre un electrodo de grafito y la carga del horno. En los hornos eléctricos el arco sirve para fundir la carga. Se aumenta el contenido en carbono de la carga disolviendo el grafito del electrodo, y se disminuye inyectando al horno chorros de oxígeno.

Más los procedimientos directos de obtención del hierro y acero bajo en carbono no son nuevos. Desde el siglo X, y hasta 1878, existió en Cataluña un método de reducción directa: la farga, que dio nombre a la instalación o herrería. En éstas, se fabricaban hierro y acero de bajo contenido en carbono y de excelente calidad. Su fama se propagó por Europa. Hubo fargas en Córcega, Países Bajos, Alemania, Indias Orientales, Madagascar, Finlandia y hasta en las cuencas de los ríos Orinoco y Mississippi. El procedimietno extractivo empleado en estas fargas ha pasado a la historia de la metalurgia como el procedimiento de la farga catalana, procedimiento catalán o, simplemente, farga catalana. Esa técnica aportó la materia prima suficiente para abastecer las industrias transformadoras (herramientas, clavos, armas, llaves, rejas) que, además de satisfacer la demanda interior, exportaban sus productos.

Contenidos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.