Pronósticos del tiempo para 28 días

Los meteorólogos predicen de manera cada vez más precisa si el tiempo será cálido, frío, húmedo o seco al cabo de cuatro semanas.

Una tormenta se cierne sobre Kansas. [JOHN FINNEY, GETTY IMAGES]

En síntesis

Los meteorólogos obtienen predicciones cada vez más precisas del tiempo que hará en las siguientes cuatro semanas, en parte gracias al uso de potentes superordenadores.

Otro factor esencial es nuestra mayor comprensión de patrones climáticos globales como la oscilación de Madden-Julian y la oscilación del Atlántico Norte.

Un pronóstico de cuatro semanas realizado para este artículo vaticinó correctamente las temperaturas y precipitaciones inusuales que registraron algunas regiones de EE.UU. y del resto del mundo, aunque otras predicciones no fueron tan acertadas.

Hola, Google: ¿qué tiempo hace?» Nos hemos acostumbrado a tomar decisiones basadas en pronósticos meteorológicos precisos para los próximos tres, cinco o siete días. Las familias planean excursiones para el fin de semana. Los hortelanos protegen los naranjos si se anuncian heladas. Los servicios de emergencias evacúan ciudades que quedarán a favor del viento durante un incendio forestal. Y las poblaciones ribereñas amontonan sacos de arena para resguardar sus hogares y negocios cuando se avecinan lluvias torrenciales.

Sin embargo, disponer de pronósticos precisos a tres o cuatro semanas vista facilitaría la toma de todo tipo de decisiones. Los agricultores podrían saber si se prevén heladas tardías y evaluar el riesgo de sembrar sus campos al inicio de la primavera. Las estaciones de esquí no empezarían a fabricar nieve si se estima probable que las temperaturas vuelvan a subir antes de que se forme una buena base. Los gestores de recursos hídricos podrían vaciar los embalses ante la previsión de inundaciones primaverales, o almacenar agua si se espera una sequía. Y tendríamos la opción de planificar las vacaciones del mes que viene.

En los últimos años, los científicos atmosféricos han comenzado a publicar predicciones meteorológicas «subestacionales» que se alargan hasta tres y cuatro semanas. Los pronósticos habituales de siete o diez días proporcionan valores diarios para las temperaturas máximas y mínimas, las probabilidades de lluvia o nieve y las condiciones de viento. Las predicciones subestacionales, en cambio, evalúan si las temperaturas serán más cálidas o más frías que el promedio histórico correspondiente a esas mismas fechas, y si se producirán más o menos precipitaciones de lo habitual. También prevén fenómenos meteorológicos extremos y peligrosos, y su marco temporal llena el gran vacío existente entre los partes meteorológicos a corto plazo y los pronósticos estacionales, los cuales anuncian tendencias generales como, por ejemplo, si las condiciones de El Niño en el océano Pacífico provocarán un verano cálido en Norteamérica [véase «Tras las huellas de El Niño», por Emily Becker; Investigación y Ciencia, diciembre de 2016].

Los pronósticos subestacionales son cada vez mejores. Así, un conjunto de modelos meteorológicos empleados en el Experimento Subestacional (SubX), que dirijo desde la Universidad George Mason junto a un colaborador de la Universidad de Miami, ha logrado predecir diversos eventos de forma precisa y con varias semanas de antelación: las precipitaciones asociadas al huracán Michael en 2018, una entrada de aire gélido en el Medio Oeste de EE.UU. a finales de enero de 2019 y la ola de calor de julio de 2019 en Alaska. El proyecto SubX, iniciado hace cuatro años, combina los pronósticos de siete centros de investigación climática y terrestre de Estados Unidos y Canadá.

De cara a este artículo, el 27 de febrero de 2020 generé con SubX mapas meteorológicos de EE.UU. y de todo el mundo para el período del 21 al 27 de marzo, es decir, con una antelación de entre 23 y 29 días. Como veremos, algunas predicciones acertaron de pleno, aunque un par de ellas no lo hicieron.

Factores meteorológicos

Las previsiones del tiempo para siete o diez días que solemos emplear se basan en modelos informáticos que simulan la evolución de la atmósfera. Para ello, emplean ecuaciones matemáticas que estiman cómo varían las temperaturas, los vientos y la humedad segundo a segundo y día tras día. Desde el nacimiento de los modelos meteorológicos en la década de 1950, los pronósticos han mejorado gracias a nuestro mayor conocimiento científico de esas variables y al aumento de la potencia computacional. En 1990, los pronósticos de tres días eran los únicos que superaban el 80 por ciento de precisión. Hoy en día, las predicciones de cinco y siete días también lo logran.

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