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1 de Junio de 1991
Astronomía

Ondas de choque en el vacío del espacio

Con gran sorpresa de los teóricos, se forman ondas de choque incluso en el enrarecido medio interplanetario. Esas ondas esculpen el espacio y están en la raíz de muchos fenómenos astrofísicos.

Las ondas de choque resuenan por todo el sistema solar. Recuerdan la reverberación del estampido de un reactor supersónico, perturbación ésta causada por un choque aerodinámico, por un brusco cambio de las propiedades de un gas que se propaga más deprisa que el sonido. Se sabía, desde hacía tiempo, que, en un gas eléctricamente neutro, como la atmósfera terrestre, las partículas deben chocar para que se forme una onda. Pero ya en los años cincuenta los autores y sus colaboradores establecieron las razones teóricas por las que, frente a lo que cabía esperar, podrían formarse ondas de choque semejantes incluso en el cuasi-vacío del espacio exterior, donde las colisiones brillan por su extrema rareza. Si andábamos en lo cierto, las ondas de choque desempeñarían un papel importante en la conformación de los entornos espaciales.

Esas "ondas de choque sin choques" no pueden darse, de manera natural, en la Tierra, donde casi toda la materia está constituida por átomos y moléculas eléctricamente neutros. En el espacio, sin embargo, las altas temperaturas y la radiación ultravioleta de las estrellas muy calientes disocian los átomos en los núcleos y electrones componentes, para producir el plasma, una sopa de partículas dotadas de carga eléctrica. Los expertos en plasma avanzaron la hipótesis de que sus propiedades eléctricas y magnéticas, tomadas en conjunto, promoverían interacciones que harían las veces de colisiones y permitirían la formación de ondas de choque.

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