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Actualidad científica

  • 13/12/2018 - Tecnología

    Un dispositivo para medir nuestra exposición al sol

    Colocado en la piel o la ropa, el pequeño aparato aporta datos sobre la cantidad de radiación ultravioleta, visible e infrarroja que acumula el organismo. Destacan sus múltiples aplicaciones tanto cosméticas como médicas.

  • 12/12/2018 - Climatología

    Oscurecer el sol para enfriar la Tierra: el primer experimento

    Unos investigadores tienen pensado rociar la estratosfera con partículas que reflejen la luz solar. En última instancia, de esta forma se podría reducir deprisa la temperatura de la Tierra.

  • 12/12/2018 - Envejecimiento

    La tenacidad beneficia la salud física

    Las personas de edad avanzada tenaces pero también flexibles en sus objetivos gozan de un espacio vital mayor y, con ello, de más relaciones sociales y actividades físicas.

  • 11/12/2018 - glaciología

    Se acelera la pérdida de hielo de Groenlandia

    Los testigos de hielo, los datos de los satélites y los modelos climáticos revelan la violenta transformación de la vasta capa de hielo.

  • 11/12/2018 - Neuropsicología del desarrollo

    ¿Infecciones que desencadenan trastornos mentales?

    Un estudio realizado en Dinamarca asocia la invasión de microrganismos patógenos, durante la infancia y adolescencia, con el desarrollo de la esquizofrenia y otras alteraciones de la personalidad y la conducta.

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  • Investigación y Ciencia
  • Septiembre 1993Nº 204

Metrología

La medición exacta del tiempo

Relojes cada vez más exactos —que no varían en más de un segundo en millones de años— permiten contrastaciones muy refinadas de la relatividad y mejores sistemas de navegación.

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Poca gente se queja de la exactitud de los relojes actuales. Los de cristal de cuarzo más corrientes sólo ganan o pierden alrededor de un segundo por semana, cantidad insignificante en la experiencia cotidiana. Donde la exigencia es mayor —en las comunicaciones con vehículos interplanetarios, en el seguimiento de buques y aviones mediante satélites—, se recurre a relojes atómicos que en un millón de años apenas si marrarían más de un segundo. Podría pensarse que no queda mucho por mejorar en los relojes e incluso que no se necesitan otros más exactos. Sin embargo, en numerosas tareas científicas y técnicas hace falta toda la precisión que los mejores relojes puedan proporcionar e incluso más. Por ejemplo, algunos púlsares (estrellas que emiten brotes periódicos de radiación electromagnética) son en algunos aspectos más estables que los relojes actuales, lo que dificulta su estudio. La contrastación meticulosa de la relatividad y de otros conceptos físicos fundamentales requiere sistemas de medición del tiempo todavía más exactos. Es muy probable que lleguen a construirse tales relojes, pues nuevas técnicas, basadas en el confinamiento y enfriamiento de átomos e iones, justifican la confianza de que podrían llegar a ser mil veces más precisos que los actuales. Es posible que, como ya ha sucedido otras veces, los futuros instrumentos muestren que lo que ahora se considera constante e inmutable es, a escala más fina, dinámico y cambiante. Los relojes de sol, de agua y de péndulo del pasado bastaban para dividir el día en horas, minutos y segundos, pero no para detectar las variaciones de la rotación y la revolución terrestres.

La exactitud de un reloj depende de la regularidad de alguna clase de movimiento periódico. Los viejos relojes utilizaban el movimiento de vaivén de un péndulo; su varilla se acoplaba a una pieza llamada escape, que se incrustaba en las muescas de una rueda dentada de tal manera que ésta sólo pudiese girar en un sentido; la rueda transmitía el movimiento a las manecillas del reloj, generalmente por medio de una serie de engranajes adicionales. La investigación encaminada a mejorar los relojes busca, en la mayor parte de los casos, descubrir sistemas cuyas oscilaciones sean lo más estables posible.

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