Experimentos sobre estructuras góticas

Los constructores góticos utilizaron las propias catedrales como modelos, modificando los diseños a medida que surgían problemas estructurales. Un análisis de los arbotantes demuestra que la información se propagó rápidamente.

La catedral de Notre Dame de París, cuya construcción se inició entre 1150 y 1155, fue proyectada para ser la de mayor altura de la arquitectura gótica. Sus bóvedas se elevan casi 33 metros sobre el pavimento, superando en más de ocho metros a sus predecesoras de comienzos del gótico. El aumento de la altura en más de un tercio, con respecto a edificios anteriores, fue el mayor que se produjo en toda la época. Sin embargo, la configuración estructural de la cabecera de París (el extremo oriental de la catedral donde tienen lugar las celebraciones litúrgicas), que fue el primer sector en construirse, era básicamente idéntico al de las iglesias anteriores y de menores proporciones. El empuje hacia fuera de las bóvedas contra el alto muro con ventanas del clerestorio es contrarrestado únicamente por unos arcos de piedra ocultos bajo el inclinado tejado de la tribuna adyacente.

En el diseño de la nave, que es algo más ancha, sin embargo, y debido a su mayor altura y su estructura más diáfana, los constructores parisienses decidieron que los arcos ocultos eran insuficientes para soportar tan alto clerestorio. El incremento de la anchura significaba que el empuje de las bóvedas era mayor que el que se producía en la cabecera. Pero había algo más importante. En la edificación de la cabecera los maestros tuvieron que estar atentos a un nuevo problema para el que sus actuaciones en otras iglesias de menor altura no los había preparado: la velocidad del viento es sustancialmente mayor a mayor altura. La presión del viento, como es sabido, es proporcional al cuadrado de la velocidad del mismo, por lo que su repercusión es mucho mayor en los edificios altos. Creemos que fue el empuje del viento lo que llevó a los constructores de la nave de la catedral de París a introducir los arbotantes poco antes de 1180. Aunque su estructura es similar a la de los arcos ocultos, los arbotantes son exteriores y soportan el muro a mayor altura.

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