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1 de Junio de 2012
Sostenibilidad

Economía biofísica

El flujo metabólico y otros conceptos procedentes de la ecología y la termodinámica ayudan a valorar si un sistema económico es o no viable.

Los consumos directos (combustibles, electricidad) e indirectos (infraestructuras) de energía y recursos constituyen piezas clave —pero a menudo ignoradas— del rompecabezas económico. [© iStockphoto y Dreamstime]

En síntesis

Centrada solo en los mercados y el intercambio comercial, la economía imperante vive a espaldas de los límites que imponen los recursos del planeta.

Esta pérdida de contacto con la base material del proceso económico impide explicar el origen de algunos de nuestros problemas más graves y plantear alternativas viables.

Mediante conceptos procedentes de la ecología y la termodinámica, la economía biofísica ofrece una visión más completa del proceso económico y arroja luz sobre la crisis actual.

La crisis económica actual está poniendo de manifiesto las dificultades que tiene la ciencia económica para explicar procesos para los que en teoría debería ofrecer respuestas, como el desempleo crónico, la inflación o el crecimiento económico. Tanto los análisis que venimos observando últimamente, como las medidas de política económica que se recomiendan, parecen fallar de forma sistemática, para asombro no solo del público general, sino también de los propios economistas, que ven cómo las recetas que aprendieron en las facultades no funcionan.

El problema fundamental radica en que la ciencia económica predominante ha perdido el contacto con la base material del proceso económico; se ha centrado, casi de forma exclusiva, en analizar el funcionamiento de los mercados y el intercambio comercial. Esta visión se muestra incapaz de explicar el origen de algunos de nuestros problemas más graves y de ofrecer alternativas en términos de políticas públicas. Pone énfasis en el aumento de la producción económica (crecimiento) sin considerar la finalidad ni los costes del mismo. Olvida, pues, que el objeto del proceso económico no debe ser el aumento de la producción per se, sino la mejora en el disfrute de la vida. El fin de una economía corresponde a la reproducción de la sociedad, de los seres humanos, de su cultura y de sus instituciones; para ello se necesita una serie de bienes y servicios, que se producen mediante la aplicación de trabajo humano y conocimiento a unos recursos naturales.

La economía predominante ha dejado de lado el análisis de elementos tan importantes como el tiempo (duración) y la escala (tamaño) de las economías, así como el funcionamiento de las mismas mediante la transformación de energía y recursos materiales. Ha ignorado, pues, el análisis de los flujos metabólicos, o metabolismo, de las sociedades. Algunas cuestiones clave no respondidas por esta visión económica centrada en los mercados son la función de los recursos naturales (y, en particular, la energía), la imposibilidad de mantener un crecimiento infinito o la paradoja del aumento en la eficiencia en el uso de los recursos.

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