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Lunas extrasolares

Ha comenzado la carrera por descubrir la primera luna en torno a un planeta fuera del sistema solar.

Europa, una de las lunas de Júpiter, alberga un océano subterráneo que podría exhibir condiciones aptas para la vida. [NASA, LABORATORIO DE PROPULSIÓN A CHORRO (JPL), INSTITUTO DE TECNOLOGÍA DE CALIFORNIA E INSTITUTO SETI]

En síntesis

Un factor que ha contribuido de manera clave en la habitabilidad de la Tierra es la existencia de la Luna. Al mismo tiempo, los satélites de los planetas gigantes podrían ser también mundos aptos para la vida.

En los últimos años, varios grupos de todo el mundo se han lanzado a buscar lunas en sistemas extrasolares. Aunque ya se han obtenido algunos resultados prometedores, todavía no se ha confirmado ninguno de ellos.

La búsqueda de exolunas se enfrenta a varios desafíos técnicos de primer orden. La situación podría mejorar pronto gracias a nuevos métodos de análisis de datos y a la puesta en marcha de futuros observatorios.

En 1655, el astrónomo holandés Christiaan Huygens montó un telescopio refractor que había construido él mismo y lo orientó hacia Saturno. Pensaba que el planeta estaba rodeado por un único anillo sólido y pretendía observar su inclinación, que, como ya sabían los astrónomos, cambiaba a lo largo de los años. Pero, en vez de eso, descubrió algo inesperado: una luna gigante, que hoy conocemos como Titán. Saturno se convirtió así en el tercer planeta, después de la Tierra y Júpiter, con un satélite conocido. Aunque los anillos eran una característica inusual, las lunas parecían comunes en el sistema solar.

En 2007, una red de telescopios automatizados observó una estrella situada a 433 años luz en la constelación del Centauro. El astro se oscureció de manera apreciable durante al menos 54 días, alcanzando su menor brillo en torno al 29 de abril. En 2012, los astrónomos concluyeron que esa estrella albergaba un enorme planeta gaseoso del tamaño de Saturno y rodeado por un espectacular conjunto de 37 anillos. Y al igual que nuestro Saturno, ese mundo, conocido como J1407b, presentaba un hueco en su sistema de anillos, lo que les llevó a proponer la presencia de una luna tan masiva como la Tierra.

Hasta finales del siglo XX, los únicos planetas conocidos eran los siete mundos que comparten el Sol con la Tierra. La situación comenzó a cambiar a finales de los años noventa, con el hallazgo de los primeros exoplanetas, y dio un vuelco a partir de 2009, cuando empezó a operar el telescopio espacial Kepler. Hoy sabemos que el cosmos se encuentra moteado de planetas, que estos son mucho más numerosos que las estrellas y que los hay de casi todos los tipos y tamaños imaginables. Podría decirse que, por primera vez desde los tiempos de Galileo (el descubridor de las mayores lunas de Júpiter) y de astrónomos como el propio Huygens, los seres humanos estamos contemplando nuestro lugar en el universo desde una nueva perspectiva. Y aunque todavía no hemos encontrado un planeta idéntico al nuestro ni hemos confirmado la existencia de una luna en torno a un exoplaneta, estamos cada vez más cerca de conseguirlo.

Los astrónomos comenzaron a conjeturar sobre exolunas a principios de este siglo. Desde 2018, las búsquedas han comenzado a ofrecer unas cuantas candidatas prometedoras. Confirmar la existencia de una luna más allá del sistema solar volvería a reorientar nuestra perspectiva cósmica. Descubriríamos si los satélites son ubicuos o poco frecuentes; si suelen ser grandes o pequeños en comparación con su planeta; si se forman junto a ellos o en cataclismos posteriores; o si aparecen en grupo o suelen estar aislados. Eso nos ayudaría a entender si nuestro sistema solar es único, y si la Tierra y su solitaria y enorme luna representan una excepción.

«Cada vez que encontramos un exoplaneta lo veo como un reflejo de nuestra propia historia», reflexiona Alex Teachey, investigador del Instituto de Astronomía y Astrofísica de la Academia Sínica de Taiwán y codescubridor de una posible luna en el exoplaneta Kepler-1625b. «¿En qué sentido somos comunes y en cuál no? Como ya ha empezado suceder con los sistemas de exoplanetas exóticos, también las exolunas podrían sorprendernos.»

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