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  • Septiembre 2012Nº 432
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Oceanografía

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Parmales y diatomeas, ¿primas hermanas?

Una nueva técnica con tinción fluorescente permite aislar las algas parmales y establecer su relación evolutiva con las diatomeas.

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Las diatomeas son el grupo fitoplanctónico evolutivamente más exitoso, con una diversidad muy elevada (unas 105 especies) y responsables de alrededor del veinte por ciento de la fotosíntesis de la Tierra. En 1976, Tsuneo Iwai, del instituto de secundaria Muro en Toyohashi, y Shiro Nishida, de la Universidad de Educación de Nara, describieron unas algas marinas diminutas similares a las diatomeas en cuanto a su estructura celular, pared celular silícea y pigmentos fotosintéticos. Pero no fue hasta 1987 cuando Beatrice Booth, de la Universidad de Washington, y Harvey Marchant, de la División Antártica Australiana, determinaron que se trataba de un nuevo orden: las parmales. A diferencia de las diatomeas, de mayor tamaño (superior a las 20 micras), las parmales son células muy pequeñas (de 2 a 5 micras de diámetro) y solitarias que poseen paredes celulares silíceas compuestas de cinco a ocho placas. Presentan una amplia distribución oceánica y proliferan, sobre todo, en las aguas polares y subpolares, donde constituyen un grupo importante de productores primarios.

Sin embargo, debido a su reducido tamaño, las algas parmales solo se habían descrito en muestras recolectadas y examinadas bajo el microscopio electrónico. Pero no se habían realizado estudios genéticos y, por consiguiente, quedaba por esclarecer su relación evolutiva con las diatomeas. Ahora, mediante un trazador fluorescente que se deposita e incorpora en la pared silícea, se han aislado y cultivado estas algas en el laboratorio. El análisis posterior de las células, que incluye el estudio de su ultraestructura, composición en pigmentos y filogenia molecular, indica una relación evolutiva muy estrecha entre las parmales y las diatomeas. En el futuro, la aplicación de esta técnica de aislamiento puede ayudar a descubrir otras especies de parmales y establecer su diversidad, lo que permitirá conocer mejor la función que ejerce este grupo en los procesos oceánicos.

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