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Matteo Ricci, el misionero sabio

Matteo Ricci y otros jesuitas veían en la ciencia occidental un argumento para la conversión de China. Esta estrategia fracasó, y no sin consecuencias en los siglos posteriores.
El teorema de Pitágoras se enseña hoy en los colegios. En el siglo xvii era ya bien conocido por los sabios de Europa. Pero no en China. Llevarlo allá fue el gran mérito del padre jesuita Matteo Ricci (1552-1610), cuyo alumno Xu Guangqi presentó en 1603 al prefecto de Shangai, para efectuar unos cálculos acerca del curso de un río, un método que compaginaba el procedimiento tradicional chino con el teorema de Pitágoras. Con ello dio a conocer por primera vez en China la fórmula griega.
Ricci vivía desde hacía veinte años en el "Imperio del medio". Su misión: la cristianización de la élite política e intelectual. Como miembro de la Compañía de Jesús, fundada en 1534 por Ignacio de Loyola (1491-1556), disfrutaba de una excelente formación en física, geografía, alquimia, matemáticas y astronomía. Su actividad misionera se regía por una idea: los paganos, impresionados por las conquistas científicas y técnicas de Europa, tendrían que reconocer la superioridad de la fe católica.

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