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Detener la metástasis

El conocimiento de los mecanismos de propagación de un tumor, entre ellos la segregación de unas vesículas denominadas exosomas, ayudaría a desarrollar tratamientos más específicos contra la enfermedad.

Del tumor al resto del cuerpo: En la metástasis se ha observado que, en una primera fase (arriba), las células del tumor primario segregan unas vesículas, denominadas exosomas, que recorren la circulación sanguínea y se instalan en órganos distantes, como los pulmones. Allí preparan un entorno favorable, donde, en una segunda fase (abajo), acogerán a las escasas células que han logrado escaparse del tumor primario y sobrevivir al ataque del sistema inmunitario. [INVESTIGACIÓN Y CIENCIA]

Más del 90 por ciento de las muertes relacionadas con el cáncer se producen a causa de un proceso conocido como metástasis, palabra derivada del griego μετάστασις, que significa «cambio de lugar». El fenómeno se caracteriza por la diseminación de células del tumor primario en el organismo. Una vez producida, la metástasis resulta muy difícil de controlar y solo puede tratarse en estadios muy tempranos y localizados. De ahí que sea crucial la detección precoz del cáncer y una concienciación social de acudir a revisiones médicas a la más mínima sospecha de alguna malignidad.

Pero ¿qué mecanismos usa el cáncer para extenderse por nuestro organismo? ¿Hasta qué punto representa la metástasis una estrategia de supervivencia del tumor, una consecuencia de la selección natural de ciertas células tumorales? Obtener una respuesta a estas preguntas puede orientarnos en la búsqueda de tratamientos que nos permitan evitar la propagación del cáncer, el principal factor de mortalidad.

En un trabajo publicado en Nature el pasado octubre por un equipo internacional de investigadores y en el que participó nuestro grupo, describimos un nuevo mecanismo que contribuye a la formación de metástasis en órganos concretos. Si lográramos frenarlo mediante terapias específicas, tal vez conseguiríamos mantener el cáncer bajo control y que se convirtiera en una enfermedad crónica.

Preparar el terreno
Se sabe que ciertos tipos tumorales tienden a producir metástasis en determinados órganos, proceso que se denomina organotropismo metastásico. De este modo, los tumores de mama metastatizan sobre todo en el pulmón, hígado, cerebro y hueso, mientras que los de páncreas lo hacen primordialmente en el hígado. Entender por qué un tumor genera metástasis en unos órganos y no en otros es una de las mayores incógnitas de la oncología actual, y también una de las más antiguas. Hace 26 años, el médico británico Stephen Paget formuló su teoría «de la semilla y el sustrato», que defiende que la metástasis necesita células tumorales —«las semillas»— que se dispersen, pero, además, un ambiente acogedor —«el sustrato fértil»— en el órgano de destino.

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