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Guerra bacteriológica

Algunos tipos de bacterias intestinales pueden potenciar la capacidad del cuerpo para luchar contra los tumores malignos.

¿Por qué ciertos pacientes responden bien a las nuevas inmunoterapias contra el cáncer y otros no? La dotación genética del tumor y la del paciente pueden tener algo que ver. Pero nuestro trabajo y el de otros científicos apuntan también a la influencia del microbioma, las bacterias inocuas que colonizan diversas partes del cuerpo humano.

Tales comunidades bacterianas, sobre todo las residentes en el intestino, pueden diferir en su composición de una persona a otra. Esas especies, a su vez, influyen en la magnitud de la respuesta inflamatoria del sistema inmunitario del anfitrión a través de mecanismos que aún no se conocen en su totalidad. Algunas bacterias desatan una respuesta inflamatoria desaforada que aboca a las células normales a volverse cancerosas o confunde a las células inmunitarias, que acaban atacando por error los tejidos sanos, como ocurre en la artritis reumatoide.

Otras veces, en cambio, las bacterias pueden estimular respuestas terapéuticas. Nuestro grupo, radicado en la Universidad de Chicago, ha estudiado cepas de ratones genéticamente idénticos que acogían microbiomas distintos por haber crecido en ambientes diferentes. Tras la inyección de células de melanoma, se constató que los tumores resultantes crecían con lentitud en unos y con más rapidez en otros. Los ratones cuyo tumor crecía con lentitud evidenciaron una potente respuesta inmunitaria contra este.

Un hecho sorprendente es que si trasladábamos el microbioma de los ratones que mostraban un crecimiento lento a los otros a través del trasplante de su materia fecal, los tumores de estos también evolucionaban con lentitud.

El análisis del ADN de las muestras fecales de ambos grupos reveló dos cepas bacterianas del género Bifidobacterium que parecían ser las responsables de la actividad antitumoral mejorada. De forma notable, alimentar a los ratones con una cepa bacteriana, de Bifidobacterium longum o de Bifidobacterium breve, bastó para estimular el sistema inmunitario y retrasar el crecimiento del tumor en los ratones receptores de las células tumorales. La presencia de estas cepas beneficiosas condicionó la eficacia de un fármaco inmunoterapéutico, un inhibidor de los puntos de control. Los tumores desaparecieron por completo en los ratones tratados con el inhibidor del punto de control cuyo microbioma contenía Bifidobacterium. Por el contrario, los que carecían de dichas especies solo experimentaron una respuesta parcial al fármaco, pero también se curaban si ingerían las cepas adecuadas.

Un segundo equipo de investigación, sito en Francia, llevó a cabo un experimento similar con otro inhibidor de punto de control. Resultó que otro género bacteriano, Bacteroides, permitía a los animales tratados acabar con los tumores inyectados. Si a los roedores se les administraba un antibiótico que destruía esos microbios el fármaco antitumoral perdía su eficacia, algo que deberían tener en cuenta los médicos, dado el gran número de pacientes con cáncer que reciben antibióticos. Los resultados de los grupos de Francia y de Chicago se publicaron el pasado noviembre en Science.

Antes de poder recomendar un tratamiento a los pacientes hemos de clasificar las bacterias del microbioma humano y sus posibles efectos antitumorales. Si bien las bacterias como Bifidobacterium parecen tener efectos beneficiosos, otras cepas pueden hacer que los tumores crezcan con más rapidez. El consumo de yogur como potenciador de los tratamientos inmunitarios podría no funcionar. Este producto lácteo contiene Bifidobacterium lactis o Bifidobacterium bifidum, que podrían no tener el mismo efecto que la especie suministrada a los ratones de los estudios. Por otra parte, los médicos no desean potenciar demasiado la actividad del sistema inmunitario, pues eso podría fomentar las enfermedades autoinmunitarias.

Artículo incluido en

Las defensas contra el cáncer

    • Karen Weintraub

La estimulación del sistema inmunitario está dando resultados prometedores en la lucha contra el cáncer.

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