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1 de Agosto de 2012
Medicina forense

Corazones reveladores

Avanzan las técnicas de imaginería médica y disminuye el uso de la autopsia. Con todo, esta sigue ofreciendo a los expertos el mejor retrato de lo que nos enferma.

ANGELA STRASSHEIM

El corazón humano sufre numerosas vicisitudes a lo largo de una vida. Técnicas refinadas de formación de imágenes pueden dar una idea de lo que tolera y de lo que le enferma, pero la información más directa proviene de una autopsia.

En el año 2000, la fotógrafa Angela Strassheim pasó varios días en un depósito de cadáveres, capturando el órgano momentos después de ser retirado. Obtuvo una serie de imágenes que muestran varios corazones: atravesado por una herida con arma de fuego, dañado por la obesidad, afectado por el cáncer y debilitado por una sobredosis de drogas. En el centro, el corazón sano de un niño. Las fotografías se publican aquí por primera vez.

La comparación entre el corazón del individuo sano y el del obeso muestra cómo este último se remodeló de una forma poco saludable. Michael Lauer, del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre de los Estados Unidos, explica que la grasa ejerce efectos tóxicos, no solo en las arterias coronarias, sino también en el propio músculo cardíaco. En la imagen, la grasa rodea de forma visible al órgano y el músculo está ensanchado. Los efectos de las drogas y del cáncer que se extiende al corazón son menos visibles aquí. Ambas afecciones alteran el funcionamiento de las válvulas y el flujo sanguíneo.

A pesar de su importancia para la investigación, la autopsia se halla en declive. Según los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades de los EE.UU., el número de autopsias se redujo en más de un 50 por ciento entre 1972 y 2007, debido a cambios en las leyes estatales que rigen qué muertes pueden investigarse, la falta de cobertura para el procedimiento por parte de las aseguradoras y otros factores.

Pese a los avances técnicos, la imaginería médica forense no ha sabido diagnosticar algunos casos de enfermedades cardíacas y de cáncer. En un editorial de la revista Annals of Internal Medicine de principios de año, Elizabeth Burton y Mahmud Mossa-Basha, de la Universidad Johns Hopkins, aseguraron que mientras no mejoren las técnicas de obtención de imágenes, la autopsia seguiría siendo el método de referencia para determinar la causa de la muerte. [véase «El arte de la autopsia», por Darin L. Wolfe; Mente y Cerebro n.o 50, 2011.]

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