Hace 50, 100 y 150 años

Recopilación de noticias publicadas en Scientific American.
Por Daniel C. Schlenoff

1968: A los «depósitos» de información del cerebro bilingüe puede accederse, bien por igual en ambas lenguas, o bien por separado en cada una de ellas. [SCIENTIFIC AMERICAN, VOL. 218, N.o 3; MARZO DE 1968; DIBUJO DE CHAS. SLACKMAN]

1968
El límite de Hayflick
«¿Puede alargarse la vida humana, o hay un inescapable mecanismo de envejecimiento que restringe la longevidad al aparente límite actual? Hasta un tiempo reciente, pocos biólogos se atrevían a abordar el estudio del proceso básico del envejecimiento; obviamente, no es un tema que se preste con facilidad a un estudio detallado. Sin duda, en el envejecimiento del cuerpo intervienen numerosos mecanismos. En nuestro laboratorio del Instituto Wistar hemos investigado solo una cuestión: el límite de la división celular. Nuestros trabajos se han centrado particularmente en las células estructurales llamadas fibroblastos, productoras de colágeno y fibrina. Esas células, al igual que otros blastocitos, siguen dividiéndose en el cuerpo adulto. Nos propusimos determinar si los fibroblastos humanos en un cultivo celular podían dividirse indefinidamente o si su capacidad para ello era finita. —Leonard Hayflick»

 

Convergencia bilingüe
«Al ofrecer a un individuo bilingüe información en una lengua y luego preguntársela en la otra, el investigador podría aprender mucho acerca de las operaciones mentales que intervienen en la adquisición, almacenamiento y recuperación de la información. Dos hipótesis, ilustradas mediante unos depósitos dispuestos de dos maneras, representan el modo en que una persona bilingüe maneja la información. Según una de ellas (ilustración), toda la información se centraliza en un depósito y la persona accede a ella igualmente en ambas lenguas, representadas por distintos grifos. Según la otra hipótesis, la información se almacena de modos lingüísticamente asociados, o en depósitos separados. Experimentos del autor indican que en la situación real de una persona bilingüe se combinan partes de ambas hipótesis.»

 

1918
La próxima guerra de Alemania
«Un libro escrito por el teniente general barón von Freytag-Loringhoven lleva el título de Conclusiones de la Guerra Mundial. El general es segundo jefe del Estado Mayor. Aunque él no explicite sin ambages que Alemania ha fracasado en esta guerra, no es posible leer esta obra sin darse cuenta de que el Alto Estado Mayor entiende que la gran apuesta por la que jugaron está perdida, al menos por ahora. Von Freytag-Loringhoven nos da a entender que Alemania haría esta guerra con toda su vasta experiencia, el paso intermedio hacia otro intento del que seguramente saldría triunfadora.»

 

Vuelve la malaria
«En tiempos la malaria era corriente en ciertas zonas de Inglaterra, pero fue del todo erradicada gracias al alcantarillado y al uso de la quinina, pese al hecho de que el mosquito anófeles permanece en el país. Se quebró el ciclo parasitario y el insecto dejó de estar infectado. Nos llega ahora noticia de una recrudescencia de la malaria autóctona en Inglaterra. Según una circular publicada por la Junta de Gobierno Local, muchos hombres han contraído la enfermedad cuando combatían en los frentes del este y la han llevado consigo al regresar; sirven así de focos de infección para la población civil.»

 

1868
El cólera dominado
«Parece haber buenos motivos para creer que el cólera epidémico ha sido derrotado por el poder de la inteligencia. Entre las numerosas sustancias que se producen cuando el carbón bituminoso se somete a destilación seca figura un compuesto que ha tomado el nombre de gas carbólico. Esta sustancia parece haber dado al hombre el control sobre las últimas y más terribles pestilencias que han afligido al mundo. Varias veces durante el verano y el otoño de 1866 el cólera se presentó en esta ciudad [Nueva York], y cada vez fue erradicado por el Consejo Sanitario. El doctor Harris y otros miembros del consejo consideran el gas carbólico como el más efectivo de los agentes que emplearon.»

 

Medir las distancias
«Dice un corresponsal regresado hace poco de Oriente: “En Turquía, la única forma de medir distancias es mediante el andar de un caballo, y al viajero que pregunta la distancia a un pueblo o ciudad se le informa que el lugar se halla a tantos días u horas de caravana, algo que desde luego no siempre es lo mismo. Ello supone un gran problema para un extranjero.”»

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