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Un paso más cerca de los plásticos verdaderamente reciclables

Los plásticos termoestables ofrecen numerosas aplicaciones, pero no pueden remoldearse ni reciclarse. Una nueva versión de estos polímeros admite el reciclado y conserva las propiedades útiles.

La dificultad para reciclar la mayor parte de la producción mundial de plásticos constituye un grave problema ambiental y económico. Urge el desarrollo de nuevos materiales más sostenibles. [GETTY IMAGES/KARL-FRIEDRICH HOHL/ISTOCK]

La mayoría de los plásticos que se emplean en la actualidad no pueden reciclarse fácilmente. Ello genera graves problemas ambientales, provoca cuantiosas pérdidas económicas a nivel mundial y agota recursos naturales finitos. Entre los plásticos más extendidos, destacan los termoestables. Revisten gran interés en aplicaciones de alto rendimiento, pero resultan poco prácticos en cuanto a su reutilización, ya que no pueden reprocesarse con calor o disolventes. En un artículo publicado en Nature Chemistry en abril, Peter R. Christensen, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, y sus colaboradores refieren materiales termoestables formados mediante enlaces covalentes de dicetoenaminas, que tienen la capacidad de reubicarse dentro de la red polimérica. Sorprendentemente, las dicetoenaminas permiten que estos plásticos sean reclicados mediante un proceso de bajo consumo energético que regenera los monómeros prístinos, los cuales se reciclan para producir materiales termoestables casi idénticos a los originales.

Los plásticos comunes son polímeros que se diseñan para sobrevivir a los envites ambientales de la luz, el agua, el calor, etcétera. Sin embargo, esta resistencia también dificulta su reciclado. En principio, los plásticos de uso más extendido podrían reutilizarse, pero su procesamiento resulta costoso, requiere mucha energía y, por lo general, da lugar a materiales de baja calidad. De ahí que el rendimiento de los plásticos reciclados suela ser peor que el de un polímero sintetizado a partir de reactivos vírgenes.

Los materiales termoestables son especialmente problemáticos porque las moléculas de polímero se entrecruzan de forma permanente mediante enlaces covalentes. Esta reticulación se traduce en una mayor resistencia a los disolventes y en mejores propiedades termomecánicas que las que presentan los termoplásticos (una familia de polímeros que carecen de enlaces intermoleculares fuertes). De ahí que los materiales termoestables posean un gran atractivo para aplicaciones en automoción o en dispositivos electrónicos que han de soportar altas temperaturas. En la actualidad representan entre el 15 y el 20 por ciento de la producción mundial de plásticos. Sin embargo, el hecho de que su forma permanezca invariable y no sean reciclables ni fundiéndolos ni disolviéndolos supone un gran inconveniente.

En consecuencia, los investigadores están tratando de crear materiales termoestables que puedan reciclarse o remoldearse con bajo coste energético sin comprometer su excelente resistencia química y térmica. Una idea consiste en crear redes de polímeros reorganizables. Un plástico de estas características mantendría las propiedades deseables de los termoestables en la mayoría de las condiciones y, además, podría moldearse de nuevo.

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