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Nanoláseres

Los láseres de semiconductor han reducido sus dimensiones hasta hacerse menores que la longitud de onda de la luz que emiten. En ellos se manifiesta comportamiento cuántico.
Con los años, los transistores de silicio han ido encogiendo su tamaño, hasta permitir la fabricación de micropastillas (chips) mínimas, aunque muy potentes. Se ha llegado, hace poco, a reducir las dimensiones de tales dispositivos hasta la escala de los nanómetros (milmillonésimas de metro); por debajo, pues, de la longitud de onda de la luz que los mismos producen. A tales tamaños, menores que una centésima de la anchura de un cabello humano, empiezan a manifestarse curiosas propiedades de la física cuántica. Explotando este comportamiento cuántico, podremos modelar a medida las características básicas de los dispositivos para obtener mayores rendimientos y velocidades.
Los nanoláseres podrían tener numerosas aplicaciones; pensemos en ordenadores ópticos, donde la luz podría reemplazar a la electricidad para el transporte, procesado y almacenamiento de la información. Aun cuando la computación basada en la luz tardara en llegar, las comunicaciones por fibra óptica y otros usos son ya una realidad práctica. Igual que a otros, a mí me interesan los nuevos láseres para aplicaciones novedosas, tales como la detección precoz de enfermedades.

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