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1 de Febrero de 2013
Conservación del arte

Los daguerrotipos evanescentes

Unas inestimables imágenes de los primeros días de la fotografía se desvanecían ante los propios ojos de los visitantes a un museo. Un insólito equipo se dispuso a salvarlas.

Cortesía de George Eastman House

En síntesis

Los conservadores al cuidado de una exposición de daguerrotipos de hace 150 años advirtieron que las imágenes se desvanecían ante sus propios ojos. Las luces de la exposición parecían estar blanqueándolos y nadie sabía por qué.

El conservador responsable de las imágenes formó equipo con un físico especialista en condensados de Bose-Einstein para investigar la química nanométrica que subyace al deterioro.

Los resultados de sus investigaciones afectan no solo al almacenamiento y exhibición de unas obras de arte del mayor valor, sino que además ilumina procesos físicos fundamentales que podrían aplicarse en la nanoingeniería.

A oscuras como en un teatro, los fantasmas en blanco y negro de próceres bostonianos nos miraban en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York tras los vidrios protectores, entre sus marcos de palisandro. Tomaron esos retratos en la Nueva Inglaterra de mediados del siglo XIX Albert Sands Southworth y Josiah Johnson Hawes, los Rembrandt de la daguerrotipia, la primera forma viable de la fotografía. Una recatada novia vestida con crepé de seda blanca acariciaba sus cintas; el estadista Daniel Webster, altivo y severo, nos miraba fijamente desde detrás de sus cejas prominentes. El día de 2005 en que se inauguró la exposición «Joven América», en esas imágenes de hace siglo y medio se veía a personajes norteamericanos de una época en que el país estaba dejando atrás la adolescencia para convertirse en una potencia mundial. «Cada imagen brilla en la pared como la piedra de un anillo del humor», se entusiasmaba la reseña del New York Times.

Pero al cabo de un mes de exposición, aquellas imágenes sobre placas recubiertas de plata empezaron a degradarse. Unas nubes blancas se adueñaron de medio retrato de una dama vestida con una larga falda que parecía una cortina. Sobre el abolicionista Henry Ingersoll Bowditch se formaron halos iridiscentes. En otras imágenes aparecieron ampollas. Al final de los dos meses y medio que duró la exposición, había 25 daguerrotipos dañados, cinco de ellos de muy mala manera.

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