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Cortesía de C. Carreau, ESA

Como los topógrafos que describen un terreno a partir de la medida de ángulos, distancias y alturas, los astrónomos llevan mucho tiempo cartografiando la situación de los astros en el cielo.

Esos mapas celestiales van a sufrir revisiones importantes. Nuevas recolecciones de datos, obtenidos por los telescopios terrestres o con naves espaciales, aportarán una gran cantidad de nuevos detalles. En conjunto, estos proyectos catalogarán información sobre las posiciones de varios miles de millones de estrellas y galaxias, cercanas y lejanas.

A la próxima generación de telescopios espaciales pertenecerá Euclides, que escrutará los cielos durante seis años para cartografiar en tres dimensiones dos mil millones de galaxias. La misión, aprobada el pasado mes de junio por la Agencia Espacial Europea, comenzará en 2020 y barrerá un tercio del cielo para medir las posiciones y distancias de las galaxias a lo largo del universo. Se tiene la esperanza de que la distribución de la estructura cósmica revele algún indicio oculto sobre la naturaleza de la energía oscura, el ente desconocido que impulsa la expansión acelerada del universo.

Antes de eso, gracias a la nave espacial Gaia, de la Agencia Espacial Europea, cuyo lanzamiento está previsto para el año que viene, conseguiremos ya una gran mejora de la cartografía celeste. Cuando haya llegado al espacio profundo, mucho más allá de la órbita de la Luna, cartografiará las posiciones y distancias de aproximadamente mil millones de estrellas. «El objetivo científico principal consiste en estudiar nuestra Vía Láctea, su estructura y su dinámica», afirma Timo Prusti, científico del proyecto Gaia.
Mientras tanto, en la Tierra de nuevo, están empezando un gran número de estudios del cosmos en el hemisferio sur, donde los cartógrafos celestes encuentran mejores condiciones para sus investigaciones. En el hemisferio norte, la decana de todas las investigaciones astronómicas, el Sondeo Digital del Cielo Sloan, ya cartografió meticulosamente, desde Nuevo México, más de un millón de galaxias en tres dimensiones, además de otros muchos logros.

El telescopio con mayor probabilidad de reescribir los libros de texto sobre el cielo del hemisferio sur es el Gran Telescopio para Estudios Sinópticos (LSST, según sus siglas en inglés), en Chile. Según las previsiones, cuando se ponga en servicio en torno al año 2022 dispondrá de un espejo primario de 8,4 metros (mucho mayor que el espejo del telescopio Sloan, que mide solo 2,5 metros) y de una cámara digital de 3,2gigapíxeles. Este gigantesco telescopio tomará imágenes de los cielos cada semana para captar fenómenos transitorios, como las supernovas y el paso cerca de la Tierra de asteroides que puedan suponer un peligro. Determinará la posición tridimensional de unos cuatro mil millones de galaxias.

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