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  • Marzo 2019Nº 510
Foro científico

Cambio climático

Capturemos el carbono

Para combatir el cambio climático resulta esencial atrapar el CO2 que desprenden las chimeneas.

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El Acuerdo de París de 2015, en el que casi todas las naciones se comprometieron a reducir sus emisiones de carbono, debía representar un punto de inflexión en la lucha contra el cambio climático. Pero muchos países ya van con retraso a la hora de cumplir sus objetivos y EE.UU. ha anunciado que se retirará del acuerdo. Mientras tanto, las emisiones continúan aumentando a escala mundial.

El único modo de recuperar ese retraso consiste en adoptar un plan que aproveche todas las estrategias posibles para mitigar las emisiones. Las habituales, como las energías eólica, solar e hidroeléctrica, forman parte de esa iniciativa, pero también debe realizarse una fuerte inversión en captura, uso y almacenamiento de carbono (CCUS, por sus siglas en inglés), un conjunto de técnicas que retiran el dióxido de carbono de las chimeneas, o incluso del aire, y lo convierten en materiales aprovechables o lo almacenan en el subsuelo.

Si bien la CCUS ha sido rechazada por considerarse demasiado cara y poco ensayada, los últimos avances han aumentado sus posibilidades [véase «El último recurso», por Richard Conniff, en este mismo número]. Según un artículo publicado en Science en 2016, algunas mejoras, como unos compuestos químicos que atrapan el carbono con mayor eficiencia, podrían rebajar los costes de 100 dólares por tonelada de carbono capturado en 2016 a 20 dólares hacia 2025. Algunas empresas emergentes están desarrollando nuevas técnicas, como la transformación en abono del carbono atrapado, lo que disminuiría aún más los costes.

De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, sin la CCUS tal vez no se consiga la reducción necesaria para mantener el calentamiento global por debajo de dos grados Celsius (el valor máximo establecido en el Acuerdo de París). Según los cálculos de la agencia, hacia 2050 la captura y el almacenamiento de carbono deberían contribuir al menos al 13 por ciento de la reducción necesaria de emisiones para frenar el calentamiento.

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