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1 de Diciembre de 2008
Taxonomía

El código de barras de la vida

Las etiquetas de ADN, inspiradas en los códigos de barra comerciales, proporcionarían un medio rápido y barato para la identificación de especies.

amadeo bachar

Hace varios años, mientras recorríamos los pasillos de un supermercado, uno de los autores (Hebert) quedó maravillado por el modo en que el almacén llevaba la cuenta de la mercancía: mediante el simple examen de la disposición de las líneas gruesas y delgadas que conforman el código de barras del producto. ¿Por qué no explotar de una forma similar el orden único que adoptan los cuatro ácidos nucleicos en una cadena corta de ADN, para identificar la multitud de especies que pueblan el planeta?

Desde que hace 250 años Carlos Linneo comenzó a clasificar de forma sistemática a los organismos, los biólogos se han fijado en distintas características (color, forma, pautas de comportamiento) para identificar animales y plantas. En los últimos decenios, se ha comenzado a utilizar a modo de instrumento de clasificación la información genética del ADN. Sin embargo, ambos métodos, clásicos y modernos (genéticos), exigen una extraordinaria pericia y consumen una enorme cantidad de tiempo. El uso de un tramo pequeño de ADN, en cambio, que guardaría semejanza con el código de barras de doce dígitos de los productos, requeriría menos tiempo y destreza.

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