El códice Mendoza

Este magnífico libro pictórico, compuesto por los aztecas a instancia de los conquistadores españoles, constituye un testimonio visual de una civilización que desaparecía.

Cuando Hernán Cortés y los suyos sometieron a los aztecas en el año 1521, encontraron en estos indígenas americanos la mezcla de una tecnología simple e impresionantes logros culturales. El imperio azteca era vasto y populoso; se extendía de mar a mar, y comprendía unos 20 millones de habitantes. El uno por ciento de esta población, aproximadamente, vivía en Tenochtitlán, ciudad de tamaño igual o mayor que muchas urbes europeas. Hoy, bajo el nombre de ciudad de México, está convirtiéndose rápidamente en la mayor metrópolis del mundo.

Los mesoamericanos empleaban un sistema de escritura pictográfica que ha llegado hasta nosotros en algunos libros de corteza de higuera o piel de ciervo. Los manuscritos registraban genealogías, historias y listas de tributos, y servían de manuales rituales, adivinatorios y calendáricos. Numerosos códices de ésos serían pasto de las llamas al poco de la conquista, víctimas del proselitismo de los españoles. Pero sólo unas décadas después, algunos frailes comenzaron a encargar a artistas nativos registros de aspectos seleccionados de la civilización que estaba desapareciendo rápidamente.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.