Colisiones entre galaxias

Los choques violentos entre galaxias no constituyen ningún fenómeno insólito en el cosmos. De tales colisiones podrían nacer galaxias elípticas; así lo sugieren los modelos informáticos y las observaciones astronómicas.

Las galaxias, como las personas, prefieren no estar solas y tienden a reunirse en parejas, en pequeños grupos e incluso en grandes acumulaciones. La Vía Láctea, por ejemplo, pertenece al Grupo Local, junto con la notoria Galaxia de Andrómeda y un par de docenas de compañeras menores. En la mayoría de tales agregados, median grandes distancias de una galaxia a otra, que podemos cifrar entre 10 y 100 veces su propio diámetro; bajo la influencia de la gravedad, se mueven a razón de un diámetro galáctico cada pocos cientos de millones de años. Durante la vida del universo —10.000 a 20.000 millones de años, según la estimación común— son inevitables, pues, algunos choques galácticos.

Aunque hace un decenio muchos astrónomos tenían serias dudas sobre la frecuencia e importancia de los choques galácticos, nuevas observaciones, combinadas con avances teóricos y modelos informáticos refinados, han demostrado que deben ser mucho más corrientes de lo que antes se creía. Cada vez hay más datos indicadores de que las galaxias que chocan suelen fusionarse y formar una nueva clase de objeto. Aumenta la convicción de que tales choques controlan la evolución de muchas galaxias y conducen a la formación de diversos entes peculiares, entre los que pudieran estar incluidos los cuásares, distantes y extraordinariamente luminosos.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Contenidos relacionados

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.