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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2015Nº 465

Informe especial El futuro de la medicina 2015

Nanomedicina

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Electrónica blanda para el corazón

Unos circuitos flexibles cubren órganos vitales sin dañarlos y supervisan su funcionamiento.

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El material electrónico nunca se ha adaptado muy bien a la carne humana. Los circuitos rígidos no se doblan cuando están adheridos a los órganos y sus bordes duros rasgan el tejido. Este problema ha limitado seriamente los esfuerzos para mejorar el poder computacional y la precisión de dispositivos tales como los catéteres empleados para desobstruir las arterias. El silicio, a pesar de ser la base de toda la industria informática, es muy quebradizo.

Pero incluso los materiales más rígidos pueden volverse flexibles si son lo bastante finos, comenta John Rogers, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Su grupo está construyendo hojas electrónicas flexibles, de apenas 10 nanómetros de grosor, para dispositivos que podrían ser colocados dentro o alrededor de órganos como el corazón y que funcionarían sin causar daño. Rogers se refiere a ellos como «electrónica blanda».

Los circuitos que él construye deben emplear materiales conductores de alta fidelidad, como el silicio o el nitruro de galio, porque deben transmitir las señales digitales sin interferencias. Para evitar la tendencia del silicio a romperse al ser doblado, ha utilizado la nanoingeniería para adelgazar el material al tiempo que mantiene su capacidad conductora. Cuando alcanza un grosor de unos 10 nanómetros, el silicio se comporta más como una goma elástica que como el cristal.

Rogers ya ha ensayado con éxito en animales una membrana flexible que contiene circuitos electrónicos y que puede envolverse alrededor de un corazón para vigilar la aparición de arritmias. Si sigue obteniendo buenos resultados, piensa que podrá incorporar un monitor electrónico a los dispositivos que abren las arterias, como los catéteres con globo, para identificar las secciones más estrechas de los vasos. «Estos dispositivos mecánicos podrían convertirse en unos instrumentos quirúrgicos refinados», concluye.

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