Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2015Nº 465

Informe especial El futuro de la medicina 2015

Nanomedicina

Nanobots terapéuticos

Superar todas las dificultades técnicas podría llevar veinte años o más, pero ya se han dado los primeros pasos hacia una medicina por control remoto.

Menear

La nanomedicina del futuro podría contemplar el desarrollo de minúsculos agentes terapéuticos que naveguen con su propia energía hacia un lugar específico en el cuerpo. Al llegar, estos dispositivos autónomos actuarán de diversas maneras, como liberar su carga medicinal o informar en tiempo real de su progreso en la lucha contra la enfermedad. Una vez cumplida la misión, se degradarán de una manera segura, sin apenas dejar rastro. Estos nanobots estarán fabricados con materiales biocompatibles, metales magnéticos o incluso moléculas de ADN, todos ellos seleccionados por sus propiedades útiles a escala atómica, así como por su capacidad de burlar las defensas del organismo sin causar daño celular.

Aunque tal perspectiva quizá tarde una o dos décadas en cumplirse, los investigadores ya han comenzado a abordar algunos de los problemas técnicos de esas aplicaciones. Uno de los mayores desafíos consiste en garantizar que los nanodispositivos alcancen sus objetivos dentro del cuerpo.

El poder de las ondas
La mayoría de los fármacos que hay en el mercado son transportados con rapidez a través del organismo por el torrente sanguíneo, bien después de ser inyectados directamente en la sangre, o bien, si se trata de comprimidos, después de ser absorbidos por los vasos del tracto digestivo. Pero estos medicamentos llegan tanto a los lugares donde se necesitan como a aquellos donde pueden causar complicaciones indeseadas. Las nanomedicinas, en cambio, se diseñan para que se dirijan de manera específica a un tumor o a otro lugar donde exista un problema y, una vez allí, liberen su carga, con lo que se reduce el riesgo de efectos secundarios.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados