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La trampa del estrés postraumático

Existe un convencimiento creciente de que el concepto de trastorno de estrés postraumático se ha sacado de quicio. Los soldados sufren las consecuencias.
© iStockphoto / stefan klein
En 2006, poco después de regresar de su misión militar en Ramadi, Irak, durante el período más sangriento de la guerra, el capitán Matt Stevens, de la Guardia Nacional de Vermont, empezó a tener problemas con el TEPT, o trastorno de estrés postraumático, y no precisamente por padecerlo. Su problema fue que empezó a tener muchas dudas acerca del trastorno: la afección era real, pero observó que se diagnosticaba con demasiada frecuencia, de forma alegre e incluso peligrosa.
Stevens se hallaba al mando de los servicios sanitarios de una brigada acorazada de 800 soldados. Su equipo atendía a soldados norteamericanos y ciudadanos iraquíes. Vio cosas terribles. Dice que tras regresar a casa había pasado muchas "noches en las que me despertaba y estaba claro que no me iba a volver a dormir".

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