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Las aves acuáticas constituyen un reservorio de virus de la gripe que pueden transmitirse al hombre y a otros mamíferos. Al coinfectar dos virus distintos la misma célula pueden producirse reordenamientos génicos. Los virus evolucionan continuamente mediante reordenamientos génicos y mutación, originando nuevos virus con propiedades altamente impredecibles. [JOSE BELIO]

El 24 de abril empezó a circular la noticia de casos de infección por una nueva forma de virus de la gripe de tipo A en México, aunque probablemente el virus llevaba semanas circulando entre humanos. Como era previsible, dado el gran potencial pandémico del virus de la gripe humana, la infección se extendió en pocos días a varios países de cuatro continentes; el número de casos aumentó a centenares, hasta alcanzar millares en el momento de preparar este artículo para su publicación.

Desde hace años se ha venido advirtiendo del peligro de una nueva pandemia de gripe por razones históricas obvias: al menos desde el siglo XVIII se han dado periódicamente epidemias de gripe, incluida la terrible gripe mal llamada española de 1918, que causó entre 40 y 50 millones de muertos [véase "El virus de la gripe de 1918", por J. K. Taubenberger, Ann H. Reid y Thomas G. Fanning, Investigación y Ciencia, marzo 2005]. Pandemias más recientes fueron la gripe asiática de 1957, la de Hong Kong de 1968 y la gripe rusa de 1977.

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