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Actualidad científica

  • 17/10/2018 - astronomía

    Pero ¿cómo se forman realmente los planetas?

    Como un coche que pesa el doble que el acero con que lo hicieron, los exoplanetas tienen una masa mucho mayor que el material del que surgen. Este nuevo hallazgo pone en entredicho las teorías de la formación planetaria.

  • 17/10/2018 - Comportamiento

    Por qué vivir en pareja engorda

    Los hábitos comunes que se adquieren durante la convivencia son los responsables del aumento de peso.

  • 16/10/2018 - astronomía

    Grandes penitentes de Europa

    Recuerdan a los nazarenos de una procesión, con sus ropas blancas y sus capirotes. Son unas agudas cuchillas de hielo que se juntan a cientos en neveros o campos de hielo. Y no las hay solo en la Tierra.

  • 16/10/2018 - Nutrición

    Aquello que comemos puede afectar a nuestros bisnietos

    En ratones, la sobrealimentación de los progenitores promovería la aparición de conductas de drogadicción e induciría cambios metabólicos característicos de la obesidad en sus descendientes. Los efectos se observarían a lo largo de tres generaciones.

  • 15/10/2018 - Astronomía

    El telescopio Hubble deja de tomar datos tras un fallo mecánico

    Un problema en uno de los giroscopios ha obligado a suspender temporalmente las operaciones del veterano observatorio espacial.

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  • Investigación y Ciencia
  • Enero 2018Nº 496

Sostenibilidad

Capturar inundaciones para combatir sequías

Un nuevo enfoque propone recargar los acuíferos con el agua de las crecidas y bombearlos cuando escasean las lluvias.

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«La 17 está cerrada, la Skyline Boulevard está cerrada, la nueve está cerrada, la 152 está cerrada». Mi madre me fue dando nombres de carreteras entre la bahía de San Francisco y la costa del Pacífico, por donde yo tenía pensado conducir a la mañana siguiente. Las lluvias torrenciales del invierno habían dejado las laderas de California tan empapadas que se desplomaban sobre las carreteras. Entre octubre de 2016 y febrero de 2017, el estado recibió casi el doble del promedio anual de precipitaciones para esa época del año. Mi madre, californiana de toda la vida, no había visto nada igual.

Se trataba de un cambio vertiginoso en comparación con los cinco años anteriores, durante los cuales hubo momentos en que el cien por cien de California sufría de sequía. El miedo era palpable: ¿podemos continuar viviendo aquí?, ¿podemos mantener a nuevos residentes?, ¿deberíamos seguir produciendo alimentos para exportarlos? Las lluvias torrenciales supusieron inicialmente un alivio, pero después despertaron una creciente inquietud. Sin embargo, los gestores de recursos hídricos californianos, todavía traumatizados por los años de necesidad, vieron la oportunidad y se preguntaron: ¿podríamos capturar este excedente de agua y almacenarlo para la siguiente sequía?

La pregunta refleja una nueva realidad. Aunque California ha experimentado continuos ciclos de sequías e inundaciones, los científicos consideran que ambas fases se están intensificando debido al cambio climático. Además, el aumento de las temperaturas está causando ya la disminución del manto de nieve de Sierra Nevada, que, según las previsiones, llegará a reducirse hasta en un 90 por ciento. Esto acarreará problemas. La mayor parte de las precipitaciones registradas en el estado cae en invierno, mientras que los veranos suelen ser secos. La nieve se funde lentamente a lo largo de la primavera y el verano, justo cuando más se necesita, y suministra un promedio del 30 por ciento del agua destinada al consumo humano en California. En un futuro, se estima que la nieve caerá en forma de lluvia, lo que supondrá más inundaciones en invierno y un suministro de agua todavía más escaso en verano. El crecimiento demográfico complica esas fluctuaciones ya de por sí más acentuadas: cada vez hay más personas que viven en las trayectorias de las inundaciones y necesitan agua durante las sequías.

Los cambios en los regímenes de precipitaciones y el aumento demográfico exigen una adaptación a escala mundial. Millones de personas que han dependido de la nieve y del goteo de los glaciares deberán contar con nuevas formas de capturar el agua procedente de las inundaciones.

En California, como en otras regiones, la construcción de nuevos embalses no pondrá fin al problema. «Ya hemos levantado presas en la mayoría de los ríos», afirma Felicia Marcus, presidenta de la Junta Estatal de Control de Recursos Hídricos. Pero hay abundante espacio en el subsuelo. Los acuíferos (grandes depósitos subterráneos de agua), esquilmados por el bombeo practicado por los agricultores con unos pozos cada vez más profundos, tienen una capacidad diez veces superior a la de los 1400 embalses de California. Y el almacenamiento del agua subterránea cuesta una quinta parte de lo que cuestan los embalses. Un conjunto de mentes con visión de futuro, de los ámbitos de la ciencia, la agricultura, la conservación y la gestión pública, están diseñando una serie de métodos para almacenar agua en el subsuelo a una escala sin precedentes. El objetivo es doble: reducir los daños de las inundaciones y aumentar las reservas.

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