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  • Diciembre 2017Nº 495
Foro científico

Salud pública

Cómo reducir los daños del alcohol

Entre las medidas más eficaces figuran las políticas fiscales y las orientadas a dificultar el acceso a las bebidas.

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Las bebidas alcohólicas están muy presentes en nuestra sociedad. Su producción y comercio ocupan un espacio relevante en la economía, sobre todo en un país tan turístico como España. Al contrario de otras sustancias con potencial adictivo, como el tabaco o la heroína, el alcohol puede consumirse sin desarrollar dependencia. Ahora bien, tiene la capacidad de generar una adicción muy destructiva en una parte de la población, y las personas que no presentan adicción pueden sufrir igualmente consecuencias adversas, ya sea por un consumo continuado o por un episodio puntual de intoxicación. Por ello, las sociedades avanzadas intentan limitar los daños que causa el alcohol. Actualmente, en las Cortes de España una ponencia está valorando recomendaciones en este sentido, suscitadas por la trágica defunción de una adolescente a finales de 2016 tras una intoxicación etílica que la llevó al coma y, más tarde, a perder la vida.

¿En qué situación nos hallamos? En general, las cosas han mejorado, en parte debido al cambio social y en parte gracias a ciertas medidas reguladoras. Desde los años setenta hasta la actualidad el consumo ha disminuido de 19 a 10litros de alcohol puro por habitante y año, y con él ha retrocedido la carga de enfermedades y muertes prematuras asociadas al alcohol. Por poner dos ejemplos, la mortalidad por cirrosis hepática es muy inferior a la de décadas anteriores, mientras que en otros países europeos ha crecido. Asimismo, las lesiones por tráfico relacionadas con el alcohol han descendido notablemente. En cambio, en los últimos años han aumentado los episodios de consumo intensivo e intoxicación en adolescentes y jóvenes. El sistema nervioso se halla en desarrollo hasta los 21 años, y en esta fase muestra especial vulnerabilidad a la exposición intermitente a dosis altas de etanol, que pueden causar lesiones permanentes.

¿Cuáles son las acciones más efectivas para prevenir esos daños? En primer lugar, figuran las estrategias para disminuir el consumo de alcohol. Ello puede conseguirse, por un lado, mediante medidas fiscales. Los impuestos sobre el alcohol son extremadamente bajos en España: nulos para el vino, de los más bajos de la Unión Europea para la cerveza, y algo mayores para las bebidas espirituosas, aunque en la franja inferior de la UE. Subir el precio de las bebidas más baratas mediante impuestos daría lugar a un menor consumo, sobre todo en los más jóvenes.

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