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  • Diciembre 2017Nº 495
Taller y laboratorio

Química experimental

Slime, el fluido mágico que arrasa entre los jóvenes

Los líquidos no newtonianos se han puesto de moda. Aprovechamos esta oportunidad para adentrarnos en el mundo de la química de forma lúdica y experimental.

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Una pareja de amigos (arqueólogos, por más señas) habían venido a comer a casa. Su hija, de nueve años, me mostraba algo realmente sugestivo. Sus pequeñas y delicadas manos jugaban con un fluido muy viscoso, una masa casi plástica y elástica de un vivo color rojo. Todos la observábamos mientras ella estiraba sin piedad esa extraña sustancia, hasta que formaba largos hilos que goteaban lentamente. Luego, la amasó hasta formar una bola que hizo rebotar, para sorpresa de todos, sobre la mesa. «Alucinante —pensé—, un líquido que bota.»

Joana, así se llama la niña, me explicó que ella misma había fabricado semejante maravilla y que no era difícil, que sus amigas también lo hacían. Aquel día supe que algo que llevaba muchos años interesándome podía hacerse en casa. En el artículo que sigue intentaré compartir con los lectores lo que he descubierto gracias a Joana: una actividad química llena de diversión que permite una inmersión en el mundo de los fluidos no newtonianos.

Empecemos por el principio. Todos sabemos que los fluidos presentan, a diferencia de los sólidos, poca cohesión interna; de ahí que adopten la forma del recipiente que los contiene. Si son gaseosos, llenan todo el volumen del contenedor; si son líquidos, presentan una superficie libre. Tanto unos como otros son viscosos. Ello significa que, al moverse, las moléculas que los componen experimentan cierta fricción entre sí.

Grosso modo, podemos decir que, en los fluidos denominados newtonianos, esa viscosidad es proporcional a los esfuerzos mecánicos necesarios para hacer fluir el material y a un coeficiente propio de cada sustancia (el coeficiente de viscosidad dinámica). A esta categoría pertenecen los gases y algunos líquidos como el agua o la gasolina. Pero, curiosamente, hay sustancias en las que la viscosidad varía de forma no lineal (no es proporcional) con las solicitaciones mecánicas y los esfuerzos requeridos para hacer fluir el material. A estos fluidos se les llama, por oposición a los anteriores, no newtonianos. Ejemplifiquemos este comportamiento con un experimento de lo más sencillo.

Tomemos un par de cucharadas soperas de harina de maíz (maicena). Aportemos una cucharada de agua y mezclemos bien. Tan pronto la mixtura sea homogénea, comprobaremos que su comportamiento ha cambiado radicalmente. Al mezclar con la cuchara, detectamos que el material se resiste, y mucho.

 

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