Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Noviembre de 2014
Evolución humana

La pequeña gran diferencia

La capacidad para involucrarnos en tareas comunes complejas —desde cazar grandes presas hasta erigir ciudades— podría haber sido lo que separó a nuestra especie del resto de los primates.

A pesar de la diferencia en el volumen cerebral, humanos y chimpancés (a la derecha, un cráneo de este animal) comparten un gran número de facultades cognitivas. Los expertos aún debaten sobre qué cualidad clave nos distingue de ellos. [INGO ARNDT, GETTY IMAGES]

En síntesis

Hasta hace poco, se pensaba que lo que distinguía a los humanos de otras especies era su singular capacidad para usar herramientas y una superioridad general en sus facultades cognitivas. Un examen detallado del comportamiento de chimpancés y otros grandes simios ha demostrado que esta idea es errónea.

Chimpancés y niños puntúan casi por igual en las pruebas destinadas a evaluar sus facultades generales de razonamiento. Sin embargo, y a diferencia de los humanos, los chimpancés no colaboran en grandes grupos, un requisito imprescindible para desarrollar las sociedades complejas que nos caracterizan como especie.

Varios estudios han comparado los procesos psicológicos de humanos y chimpancés. Según algunos investigadores, una diferencia esencial entre ambas especies radicaría en la capacidad humana para figurarse qué piensan otros individuos. Gracias a ella, podemos unir esfuerzos y alcanzar objetivos comunes.

En un laboratorio de Leipzig, dos niños de muy corta edad observan unos ositos de gominola colocados en una tabla que está fuera de su alcance. Para conseguirlos deben tirar a la vez de los dos extremos de una cuerda. Si solo lo hace uno de ellos, ambos se quedarán sin nada.

A pocos kilómetros de distancia, en el zoológico de la ciudad, los investigadores repiten el experimento con dos chimpancés. Si los simios superan el test de la cuerda y la tabla, obtendrán una fruta.

Mediante tales experimentos, los científicos esperan resolver un interrogante que les desconcierta: ¿por qué los humanos hemos tenido tanto éxito como especie? Si Homo sapiens y Pan troglodytes comparten cerca del 99 por ciento de su material genético, ¿por qué el ser humano ha poblado casi todos los rincones del planeta, construyendo a su paso la torre Eiffel, Boeing 747 y bombas H? ¿Por qué los chimpancés de África ecuatorial aún forrajean para procurarse la cena, tal y como hacían sus antepasados hace siete millones de años, cuando los humanos arcaicos y los grandes simios se separaron en distintas especies?

Al igual que ocurre con todo acontecimiento relacionado con la evolución, cuya escala temporal típica asciende a cientos de miles o millones de años, puede que los expertos nunca lleguen a averiguar qué sucedió. Durante años ha prevalecido la tesis de que la diferencia se debe a nuestra capacidad de fabricar y usar herramientas, así como a la de razonar mediante números y otros símbolos. Sin embargo, a medida que ha aumentado nuestro conocimiento sobre otros primates, esa idea ha ido descartándose. Un chimpancé que disponga de un instructor adecuado puede aprender a sumar, manejar un ordenador y encender un cigarrillo.

Hoy por hoy, la cuestión de por qué y en qué medida el comportamiento humano difiere del de los grandes simios es aún objeto de debate. Pero gracias a experimentos como el de Leipzig, auspiciado por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (MPI-EVA, por sus siglas en alemán), los investigadores han identificado la que tal vez constituya la faceta distintiva del aparato cognitivo humano. Una que, sin embargo, pasa inadvertida con facilidad.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.