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1 de Noviembre de 2014
Biología

¿Qué camino lleva a casa?

Las rutas migratorias del zorzalito de Swainson están condicionadas por los genes heredados. [Steve Gettle/Getty Images]

Cada otoño, las aves migratorias del hemisferio norte vuelan hacia el sur para burlar el frío. Si los humanos tuviéramos que emprender semejante viaje necesitaríamos un mapa. Pero todos los pájaros guardan la ruta grabada, cuando menos en parte, en sus genes. En lugar de confiar solamente en indicadores externos, poseen un plan de vuelo innato.

La mayoría de los individuos de cada población siguen la misma ruta aprovechando los vientos favorables y la topografía más propicia. Pero algunas aves son híbridas: los progenitores proceden de poblaciones distintas y, por tanto, siguen derroteros diferentes. ¿Cómo escogen el camino sus descendientes en tales casos?

Experimentos pioneros parecían indicar que los mestizos toman una ruta intermedia respecto a las de sus padres. Las pruebas se llevaron a cabo con aves criadas en cautividad cuyas preferencias se analizaron en una jaula diseñada para registrar la dirección en la que querían volar. «Estos estudios fueron fantásticos en su día, pero lo que necesitamos ahora es seguir aves silvestres todo el año», explica Kira Delmore, graduada de la Universidad de Columbia Británica.

Delmore y sus colaboradores instalaron minúsculos dispositivos de seguimiento por GPS en 97 ejemplares silvestres de zorzalito de Swainson (Catharus ustulatus). Algunos pertenecían a una subespecie que vuela bordeando la costa occidental de América del Norte para invernar en México, Guatemala y Honduras. Otros, a una subespecie continental que atraviesa el centro-este del continente norteamericano hasta Colombia y Venezuela. Los híbridos del grupo nacieron en una pequeña zona donde concurren las dos poblaciones, en las montañas de la costa oeste de Canadá.

El equipo pudo recuperar datos útiles de 21 zorzalitos y comprobó que algunos híbridos tomaban rutas intermedias, lo que confirma los resultados obtenidos en el laboratorio. Otros, en cambio, adoptaron una solución de compromiso: seguir el itinerario de uno de los progenitores en primavera y el del otro en otoño. Y un último grupo se ciñó a la ruta de uno de ambos progenitores. Curiosamente, algunos de los híbridos que tomaron rutas intermedias también concluyeron la migración en destinos intermedios. «Es el primer trabajo que demuestra que tanto el itinerario como el destino de los híbridos puede ser intermedio», asegura Bridget J. Stutchbury, ornitóloga de la Universidad de York en Toronto. El estudio se publicó en octubre en Ecology Letters.

Delmore sospecha que los híbridos pueden mostrar más dificultades para sobrevivir porque sus rutas sobrevuelan regiones áridas y montañosas del suroeste de Norteamérica. Será necesario otro estudio de seguimiento para confirmarlo, pero de ser así, las rutas migratorias podrían constituir un mecanismo determinante de especiación en las aves. Si los zorzalitos híbridos tienen problemas para llegar a buen puerto, las poblaciones costera y continental podrían acabar convirtiéndose en dos especies distintas.

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