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El envejecimiento de la población española

España está inmersa en una revolución reproductiva que está cambiando la forma de la pirámide poblacional. Las causas de ello, la mayor supervivencia y la consecuente alteración de los roles tradicionales asociados al género y edad, se insertan en lo que suele llamarse progreso.

© iStockphoto/mammamaart

En síntesis

El término «envejecimiento demográfico» fue creado por corrientes natalistas con el propósito de calificar negativamente la modernización demográfica.

La transformación de la pirámide de edades, con un peso creciente de los mayores, constituye un aspecto más de la revolución reproductiva actual.

El detonante y motor de la revolución reproductiva es la generalización de la supervivencia hasta la vejez. Su principal beneficiaria es la mujer, en el pasado sobrecargada por la elevada fecundidad que exigía el reemplazo generacional.

La humanidad está experimentando una revolución reproductiva que le permite, por primera vez en la historia, disminuir la fecundidad (número de hijos por mujer). Ello se debe a que los recién nacidos tienen por delante una vida mucho más larga que sus antepasados. Ambas novedades, la democratización de una vida larga y la consecuente posibilidad de una menor fecundidad, se traducen en una nueva estructura de la pirámide poblacional. Se trata de un cambio brusco, todavía en curso y sin precedentes en las civilizaciones anteriores. Sus consecuencias políticas, económicas y sociales son enormes.

Sin embargo, esa transformación demográfica sigue analizándose según ideas del pasado. Cuando empezó a advertirse, allá por los albores del siglo xx y sólo en los países más desarrollados, la reacción fue de alarma y rechazo. El descenso de la fecundidad se identificó con la decadencia de Occidente o la degeneración nacional. El darwinismo, la novedad triunfante entonces, se tradujo en organicismo y biologismo aplicados a la demografía y la sociología. Se equipararon las sociedades a seres vivos, con sus mismas fases de juventud, madurez y declive. Desde entonces hablamos de "envejecimiento demográfico" para referirnos al proceso que configura la nueva pirámide poblacional.

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