Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Noviembre 2010Nº 410

Medicina forense

Y en polvo nos convertiremos

La breve y compleja transformación de un cadáver humano.

Menear

Bienvenida o no, la muerte constituye una parte natural del ciclo de la vida. Con la muerte se inicia un proceso complejo por el que el cuerpo humano se convierte gradualmente en polvo, lo que había sido antes. En el lenguaje forense, la descomposición transforma nuestras estructuras biológicas en componentes básicos sencillos, orgánicos o inorgánicos, que las plantas y los animales pueden aprovechar.
El fin de la desintegración y el ritmo al que se produce dependen principalmente de cuatro factores. El más importante es la temperatura: la velocidad de las reacciones químicas que tienen lugar en un cadáver se duplica con cada aumento de 10ºC. La humedad o el agua del ambiente amortiguan esas reacciones y retrasan sus efectos. La acidez o la alcalinidad extremas aceleran la degradación enzimática de las moléculas biológicas, aunque la abundancia de agua frena asimismo la alteración. Finalmente, si se evita el contacto del cuerpo con el oxígeno, como cuando está enterrado, sumergido en agua o situado a gran altitud, la descomposición dura también más. Según la interacción entre esos cuatro factores, un cuerpo puede convertirse en un esqueleto en tan sólo dos semanas o tardar más de dos años en hacerlo.

Los especialistas forenses emplean sus conocimientos de biología y de química de la descomposición, además de las variables que afectan a la velocidad de desintegración, para calcular el momento del fallecimiento de una persona y para ayudar a los investigadores a descubrir tumbas clandestinas. Médicos y expertos en bioética pueden discordar en la definición de ese momento, pero conocen con detalle las fases de la descomposición de un cuerpo, que se describen a continuación. Los tiempos indicados son aproximados y toman como referencia un cuerpo yacente al aire libre. Si el cuerpo se ha enterrado desnudo en el suelo o en un ataúd, esos intervalos podrían alargarse bastante.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados