Química de la combustión

Aunque el agua se muestra eficaz para extinguir el fuego, en un recinto cerrado puede provocar efectos catastróficos.

BRUNO VACARO

Una colilla mal apagada prende un papel, el cual inflama los visillos y después la biblioteca comienza a arder. Desde luego, la situación no es buena, pero la verdadera catástrofe puede sobrevenir si se desencadena una combustión súbita generalizada: la inflamación simultánea de muebles, paredes y gases combustibles en toda la habitación. ¿Es posible evitar semejante desastre? Sí, pero siempre que empleemos el agua de la manera correcta.
¿Cómo apagar el fuego provocado en un bosque por una imprudente barbacoa? Podemos esperar hasta que, a falta de combustible, las llamas se extingan por sí solas. También funcionará cubrirlas de arena para privarlas de oxígeno o enfriarlas con agua. La eficacia de esos tres procedimientos se explica por la naturaleza de la combustión: una reacción química entre un cuerpo combustible y un agente comburente, la cual se sostiene a sí misma como consecuencia del calor que genera. A falta de un elemento de la tríada combustible-comburente-calor, el fuego se extingue. Cuando este se propaga de tal modo que ya no es posible eliminar los combustibles ni sofocar las llamas, los bomberos atacan el calor arrojando agua.
¿Por qué resulta eficaz el enfriamiento a la hora de extinguir un fuego? El calor mantiene el fuego de dos maneras: por una parte, permite que se produzcan las reacciones químicas de la combustión; por otra, libera sustancias combustibles. Expliquémonos.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.